viernes, 9 de noviembre de 2012

Pluriemplearse y morir, o morir


Es increíble a lo que la gente ha dedicado y sigue dedicando su tiempo con el respaldo de una nómina, que sale en muchos casos de bolsillos mucho más necesitados o, por lo menos, no entra en ellos. Todavía existen “equipos de científicos” que se ocupan de asuntos tan pintorescos como realizar una consulta entre un conjunto de veintitrés mil ciudadanos europeos (al loro con el despliegue) para concluir que la inseguridad laboral incrementa el riesgo de tener problemas psíquicos y físicos. Pero no sólo eso, a la luz que arrojan los datos, son capaces de afirmar que esta preocupación puede llegar a afectar (ojito, responsables de recursos humanos) a nuestro nivel de productividad. Y, ahora sí, eso es todo. A estas mismas conclusiones he llegado yo cualquier lunes a las siete y cuarto de la mañana hablando cinco minutos con mis tres compañeras de oficina, la de la panadería de la esquina, que entra a hornearnos el almuerzo, y el del bar de al lado que vuelve calentito por la pena de Murcia que le acaba de relatar la que le ha suministrado los periódicos del día como si no tuviera uno bastante.

Cierto es, y tan cierto que algunos andamos haciendo cuentas para ver cómo podemos incrementar el número de horas del día para salvaguardarnos las espaldas. A mí personalmente, hoy y tras largas horas de ajustes matemáticos, se me presenta la necesidad de contar con veinticinco horas diarias a sabiendas de que le deberé una hora a cada día y con el firme propósito de devolverla si la cosa se pone fea. Esta mañana me han hablado de la posibilidad de hacerme cargo de lo que no es seguro que pueda llegar a ser una oferta de empleo real. De manera que no puedo abandonar la empresa para la que he trabajado hasta hoy porque no tengo una seguridad fuera, y tampoco me atrevo a decir que no a la nueva proposición porque no tengo una seguridad dentro. Así es que estoy pensando seriamente en pluriemplearme (no lo diré muy alto). Lo que aún no tengo muy atado es cómo voy a trabajar doce horas al día, asistir a mis clases de inglés, ocuparme de las tareas del hogar y atender a mis necesidades básicas sin perder a mi familia, mis amigos, más peso o el pelo.

Tengo que reconocer que esta disyuntiva a mí me llega sobrevenida, aunque el hecho de que me lo plantee sí es fruto de la situación actual, pero es alarmante pensar que hay un exagerado número de casos en que la opción de la pluriactividad es una necesidad real porque el nivel adquisitivo se ha reducido considerablemente en los últimos años. Dicen que el 54% de los demandantes de empleo lo que demandan en realidad es un segundo empleo y dicen además que hemos alcanzado la cifra de 5,7 millones de parados. Como he pasado la tarde haciendo cuentas y estoy en racha de desesperación, me he permitido un momento para hacer unos números más y, si la matemática básica no me falla y es cierto que el 54% de los demandantes ya tiene empleo, los 5,7 millones de parados son el 46% de los demandantes que restan, de modo que sumando ambas cifras, se me salen los ojos de las cuencas al resolver que hay 12,4 millones de españoles buscando trabajo.

Por tanto, no me queda otra que apuntar, a voz en grito ahora sí, que, desde mi humilde punto de vista, estas cifras sí son dignas de un estudio detallado que concluya que existe un claro indicativo de que el mercado laboral es una pena mora para liarse a guantadas ya mismo, y que hay que invertir sin más demora en tomar medidas efectivas en lugar de estudiar sandeces o buscar al culpable de quién fomentó el endeudamiento excesivo en época de “vacas gordas” porque el pato hoy lo estamos pagando todos y a precio de caviar.

1 comentario:

  1. Ese es el problema de la sociedad actual, que necesitamos 25 horas al dia para consumir, hacer el ejercicio que nos recomiendan, trabajar para tener cierto nivel de vida, etc...

    Y mientras hacemos todo esto, nos deshumanizamos un poquito mas cada dia, sera que ya no tenemos tiempo de ser personas?

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