miércoles, 16 de enero de 2013

Con la comida, no se juega


Como en los mejores matrimonios o en las empresas de más renombre, en España, cuando el dinero salió por la puerta, la concordia saltó por la ventana. Empezando por la pareja (de contrarios) política que forman PP y PSOE que, sin necesitar tanto, se echaron los trastos a la cabeza repartiéndose la culpa; pasando por el colectivo de sanitarios, que se encadena a unos hospitales próximos a la privatización; jueces y fiscales que arrastran sus ennegrecidas togas por las calles en señal de protesta por las medidas de ajustes; trabajadores, desempleados y ciudadanos; hasta el último peatón que camina con la necesidad a flor de piel dispuesto a comerse a quien invada su campo de visión. Está demostrado que el hambre conduce a la guerra y al conflicto, y España tiene hambre.

-          Hambre de promesas cumplidas.
-          Hambre de una soberanía nacional que nos hemos dejado arrebatar.
-          Hambre de igualdades económicas y sociales.
-          Hambre de justicia.
-          Hambre de expectativas laborales.
-          Hambre de identidad.
-          Hambre de salud.
-          Hambre de ilusiones.

Pero lo más crudo es que hace mucho que el hambre en España no es sólo metafórica y esta realidad está consiguiendo debilitar al país. Hace unos meses, el periódico The New York Times publicó un artículo que se hacía eco del millón de personas que atiende Cáritas en este país acompañado de un reportaje fotográfico en el que se ilustraba en toda su dureza nuestro perfil más descarnado. Coincidiendo en fechas con la publicación de este testimonio, Rajoy visitaba la ciudad de Nueva York para participar en la asamblea general de Naciones Unidas y aprovechaba la ocasión para evitar hablar del desagradecido asunto de la crisis y tratar otras cuestiones de primer orden como la descolonización de Gibraltar.

Me sorprende todos los días la disposición de los españoles a soportar un sufrimiento aparentemente interminable (sorteando las pataletas de una mañana)  y la capacidad del Gobierno para no hacer ni lo justo e indispensable cuando la situación está a punto de reventar, concediéndose unas libertades de indiferencia que el pueblo no le ha otorgado, aunque le consiente. Nos consumimos en un hambre real, a capricho de la pobreza ideológica, cultural, económica y política que otros rubrican. Perdiendo la salud en la batalla de una palabra que nadie escucha. Permitiendo que sean esos tecnócratas que nos enferman quienes mediquen nuestra apatía con la amarga píldora de la austeridad, a dieta líquida de lágrimas y consigan, sangría tras sangría, agudizar la apatía para dejar que la naturaleza haga el resto. Y nada les importa.

Ya hay quien apunta que esto sólo lo puede resolver una guerra: a sociedades modernas, remedios medievales.

La cordura está hecha de papel de fumar.

Nota de mañana será otro día: Los días 20 y 21 de febrero se celebrará el primer debate sobre el estado de la nación con Rajoy como presidente del Gobierno (el año pasado se escaqueó, dando muestras de la que iba a ser su tónica de actuación). Se dice que el debate no pone ni quita gobiernos, pero los abanica.

1 comentario:

  1. Estoy contigo. Un par de matices:

    -Recuerdo la polémica que trajeron esas fotos en su momento. Recuerdo que se se opinó de los norteamericanos con incredulidad en la mayoría de los medios de comunicación e incluso se percibía en muchos ciudadanos y convecinos míos. Para muestra un botón:

    http://internacional.elpais.com/internacional/2012/09/26/actualidad/1348648245_626649.html
    (El País habla de "tópicos y simplificaciones")

    http://www.abc.es/20120924/espana/abci-newyorktimes-espana-hambre-201209241255.html

    (El ABC dice que se nos retrata como si estuviésemos en los años 40...)

    http://www.20minutos.es/noticia/1597350/0/new-york-times/reportaje-fotografico/hambre-espana/

    (20 Minutos habla del "hambre" entrecomillada como si fuese algo irreal)

    Y un largo etc...

    El debate, no sé si aparecerá y si aparece, dirá que todo está yendo de maravilla. Sólo léete lo que los periódicos están sacando estos días. Basura.

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