lunes, 28 de enero de 2013

La gota que ha colmado el vaso Real

Hay días en que me parece que vivimos a caballo entre el S. XVI y ninguna parte, y que en cualquier momento comenzaremos a ser testigos de cómo dos idiotas se retan a duelo al alba. Sin ir más lejos, a una servidora, ganas le dan día sin otro, aunque tuviera que madrugar más de la cuenta y aunque mi complexión física no diera para mucho más que para la primera guantada.
 
Llevábamos días sin saber del excelentísimo señor Iñaki Urdangarín, quizá porque se nos acumulan los chorizos a la puerta del juzgado como los vecinos a las puertas del INAEM. Pero ahora que tenemos un hueco, lo metemos un ratito en exclusiva. Y sumamos a todos los cargos y faltas que se le imputaban hace más de un año, el goteo de perlas que el señor Diego Torres (más altas han caído) parecía estar guardando para mejor ocasión, que nos obliga a rememorar el juego de sinsabores que ya tuvimos que degustar entonces y la inolvidable circunstancia de que, mientras los ciudadanos, a los cinco minutos, nos habíamos comido con patatas la presunción de inocencia, la casa Real prefirió permanecer en silencio y no pronunciarse más allá de aquel imborrable "la justicia es igual para todos", dejándonos a los plebeyos esperando un no se qué a medio camino entre lo que nos otorgaron y la defensa siciliana de la familia que hubiera estado fuera de lugar, y dando lugar a la sospecha de encubrimiento que flota desde entonces en el sentir de la ciudadanía. Nada aguardábamos ya.
 
Pero, como escribió Shakespeare, la paciencia es la madre de todas las virtudes, y ahora, ahora que se ha sabido que Urdangarín osó reducir su ducado a la ofensa de la mofa y befa firmando unos correos con un gracioso juego de palabras, si no imprudente, sí repulsivo hasta la náusea; la casa Real decide por fin borrar su indigno nombre de la página web oficial. Ahora sí. ¿Por qué? porque ha mancillado el honor de su título, porque no se puede caer más bajo, porque "os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra". Dejando bien patente, al arrojar el guante, que en esta vulgar nación, se puede robar, se puede mentir, puede uno reírse a mandíbula batiente de un país entero..., pero nunca deshonrar un título que requiere de tantos méritos como todo lo anterior.
 
Nota de imprecisión: El ministro de Economía, Luis de Guindos, pronostica que este verano acabará la recesión, lo que, en ningún caso, significa que empezaremos a salir de esta crisis o que el mes de agosto vaya a ser el punto de inflexión, ni tampoco que vayamos a planear durante un período incierto de tiempo sobre esta llanura de encarnadas amapolas hasta la puesta de sol. En realidad, creo que ni el señor de Guindos sabe muy bien lo que quiere decir o en qué se basa para decirlo, pero hay que salir de casa todos los días.
 
Nota de incompetencia: A principios del mes de julio, Bruselas planteó una serie de recomendaciones de obligado cumplimiento que contemplan importantes medidas de reforma. La incompetencia de nuestro Gobierno deja casi un 40% de las medidas que planeaba sacar antes de final del año pasado en el cajón "vuelva usted mañana". Nuestros lentos e inútiles salvadores.
 

3 comentarios:

  1. Lo más triste de todo el caso Urdangarín es que el tipo, aun siendo un cara, se está comiendo con patatitas todo el marrón y el descrédito.
    Yo aún recuerdo hace unos años cuando se separó la Infanta Elena del Marichalar, curiosamente coincidiendo con ciertas acusaciones de corrupción que fueron tapadas ante la opinión pública por el sonado divorcio.
    Pero yo pienso que su hermana parece más aferrada a su marido y menos dispuesta a soltar lastre para "salvar el honor" de la familia. No sé cuanto más aguantará.
    Un último apunte. Para vivir en una España moderna, la monarquía la veo muy anclada en el pasado. Me parece MUY DIFÍCIL DE CREER que las Infantas sean santas e inocentes y no sepan nada de lo que hacen sus respectivos... Pero bueno una cosa es la sangre real y otra la importada.

    ResponderEliminar
  2. Pienso que al final Urdan ni pisará la cárcel, y espérate que no haya que pedirle perdón... por no hablar de la infantita, suscribo el comentario de artillero... o era tonta o estába al tanto...

    Pero claro, la justicia no es ciega, es tuerta y mira bien a quien juzga.

    ResponderEliminar
  3. Completamente de acuerdo con ambos. Tontos se creen que somos nosotros, porque pretenden que creamos que, si un buen día nuestras parejas vinieran a casa con las llaves de un palacete de seis millones de euros, pasados los cinco primeros minutos de deslumbramiento, agradecimiento y euforia incontenida, sospecharíamos o bien que se ha vuelto loco o que algo esconde debajo de la baldosa. En segundo lugar, sabiendo como sabemos que un miembro de la familia real no puede administrar ni dirigir un negocio con ánimo de lucro, ¿qué pasa con la administración de la empresa Ainzoon que llevaban a cabo a medias entre "Urtoangarín" y su señora esposa? Porque, hasta donde yo sé, el administrador de la empresa tiene que firmar las cuentas de la citada compañía para presentarlas a Hacienda. ¿No se daba cuenta la buena señora de que esa empresa facturaba y tenía ingresos extraños? Pues parece ser que no. No sacaremos nada en claro. De momento, ya campan a sus anchas por todo el territorio nacional como si la broma no fuera con ellos.
    Gracias por vuestros comentarios, compañeros.
    Un saludo.

    ResponderEliminar

Artículos más leídos