miércoles, 27 de febrero de 2013

Miénteme más

Lo tengo bien observado: el truco para ir tirando consiste en creerse las propias mentiras.  Ahora que vivimos inmersos en el oscurantismo de la desconfianza y la acusación permanente, de la negación como carta de presentación, en un país que abandera la trampa frente a la infeliz honradez, esta realidad cobra más sentido que nunca. La subsistencia pasa por la mentira. Cuanto más gorda la bola, mejor recompensada. Y sólo el que más mienta gobernará el país.

Pongo un caso. Los que trabajamos o hemos trabajado en una empresa alguna vez y conocemos los números, sabemos bien que, en estas fechas de previsiones, los presupuestos nunca salen a gusto de nadie. Todos somos conscientes de que la última cifra es tan cierta como que, en cuanto la vea el de arriba, nos cierra el chiringuito. Como estamos en febrero, hacemos con el resultado lo que requiera el caso. Hace cinco años, se le lavaba la cara y se le aplicaba un poco de color. Dos años después, se cincelaban los números para darles una forma más atractiva. Hoy en día, rehacemos el presupuesto partiendo del resultado y recomponiendo el resto de las partidas a martillazos, defendiendo cada cero por la gloria de una madre y, cuando llegue diciembre, ya nos explicaremos. Porque, a estos indignos niveles de la vida, el fin justifica los medios, en los extremos está la virtud y esto va de resistir, no de ganar.

En cuestiones más adultas de economía, y me refiero a los grandes números del país, ¿alguien me puede anotar las verdaderas cifras que retratan el boquete? Que las matemáticas serán exactas, pero en la difusión pierden toda fidelidad y gracias a eso seguimos adelante, con cara de bobos y encarrilados, pero en todo el meollo del 2013 ya sin pena ni gloria. Metidos en política, no hay por donde recoger el lodazal. La verdad es lo que se trasluce ahora que no hay dinero para tapar más bocas; lo demás, mentira todo. Ellos lo niegan sin demostrar nada, alargan pero no atajan, delegan responsabilidades políticas en los juzgados, que ya se ocuparán luego de negar si no les convienen. Y, en una mañana de aburrimiento, viene el Presidente y afirma que no ha cumplido con su programa electoral por circunstancias pero que ha cumplido con su deber. Que a todas luces lo diga profundamente convencido, tanto como para estar seguro de triunfar en unas próximas elecciones, es de aplauso, ovación, ola y medalla al mérito y al valor. Qué decir del peso de la corona. Si yo diría que el precio del oro ha subido según se revalorizaba la tiara Real española. Se meten de pies y manos en un enfangado incalculable, se remojan luego en un par de apariciones de justicia que quedarán para los anales, se encenagan nuevamente y, para que no los recordemos tan deslucidos, extienden una cortina de humo tras la que se dibuja una princesa zu sayn-wittgenstein (que lo es por haber estado casada con un príncipe del que se divorció aunque siguió siendo princesa porque se lo creía bien) portando una pulsera, que se preocupa mucho de pasarnos por las narices, valorada en tres millones de euros y ¿quién se acuerda de Urdangarín y del resto de la corte? Pero allí siguen, en sus puestos, en sus escaños, en su Moncloa, en sus tronos, en su feliz mentira.

La mentira es una bendición sin castigo. Es un seguro de continuidad. Es más real y mucho más agradecida que la verdad. Qué más da que se pierda la credibilidad. Qué más da que alguien comprenda que todo es falso. Qué más da, si 47 millones de ciudadanos lo han tenido que comprender y no pasa nada. Qué más da, si vamos viviendo de la mentira. Qué más da, Armando Domínguez, "¿y qué mas da? La vida es una mentira".

martes, 26 de febrero de 2013

El extesorero y el exduque

Ayer declaró ante el juez el extesorero del PP, igual que hizo el sábado el exduque Urdangarín. En el caso Bárcenas, el magistrado confirmó que el susodicho es "Luis el cabrón" y le ha prohibido salir del país por lo mismo. Como la Fiscalía no ha solicitado prisión preventiva ni el juez ha concedido que se le ornamente con pulsera ninguna, el amanuense, aun sin pasaporte, campa a sus anchas en la posesión de los 38 millones de euros que reconoce haber amasado en sus cuentas extramuros y de dos piernas para salir corriendo del país o del globo terráqueo.

Iñaki Urdangarín, "citius, altius, fortius", entraba el pasado sábado en los juzgados de Palma a negar toda evidencia, que la negación (como las libretas, según el Bárcenas más folclórico), está de moda. Tanto que la casa Real se permite negarle a la prensa el derecho a dar pábulo a este asunto, García Revenga niega que su firma sea suya, Corinna, "entrañable amiga" del Rey, niega su vinculación con los negocios de Iñaki y la infanta le niega su amante compañía en esta segunda comparecencia ante la prensa (a la que le negó la palabra) y el juez (a quien se lo negó todo).

Ambos asuntos se enredan y tornan materia de investigación para otro equipo de Método 3. Pero la verdadera cuestión, se llame Luis, se llame Iñaki, es la que corre como reguero de pólvora por la calle en boca de todos. Cómo puede permitirse que estos individuos, sin aparentes problemas económicos, hayan hecho uso de sus posiciones de esta forma tan abusiva para quienes no tienen otra forma de vivir que no sea la de vivir honradamente, dentro de la ley y según los dictados de los estamentos superiores, y continúen haciendo uso de sus mismas posiciones y sus emolumentos sin censura. Cómo alguien puede esperar que unos ciudadanos que primero perdieron sus empleos y a continuación fueron castigados con el látigo impositivo por la sola culpa de ser españoles, para, llegados a estos días, ver cómo los sueldos de quienes los mantienen se reducen en considerables porcentajes al amparo de la situación del país, entendamos que estas actuaciones merezcan el perdón de la amnistía o la injusticia del indulto.  Para la opinión pública, que el extesorero del partido en el Gobierno o un miembro de la casa Real se lucren abiertamente de esta manera cuanto menos dificilmente justificable, es tan trascendental por los graves delitos que se les imputan como por ser quienes son los que los cometen.

Los diarios de hoy no llegan a anunciar los nombres de los galardonados con los Óscars de esta madrugada, de manera que siguen atormentando a los lectores con informaciones filtradas sobre estas otras dos estrellas del celuloide. Urdangarín, como el cuadro de Dorian Gray, reflejando una culpa y un pecado que no siente en su evidente deterioro. Bárcenas, como el propio Dorian, paseando su autoestima por el mundo entero (hasta hoy) sin sombra de arrepentimiento. Desde nuestro (más humilde que nunca) punto de vista, ya sólo queda una cuestión por resolver:  ¿emitirá el juez un veredicto diferente por protagonizar el juicio quien lo hace? Y quizá: ¿emitiría un veredicto distinto un jurado popular?

 

jueves, 21 de febrero de 2013

El debate sobre el (mismo) Estado de la Nación

He de decir que los guionistas del PP han resultado bastante más convincentes que los del PSOE. Se dice que, tras la intervención de Rajoy a primera hora de ayer, Rubalcaba tuvo que modificar su discurso y revisar los puntos y las comas. Le podría el pánico escénico, pero lo cierto es que las mentiras de Mariano camparon a sus anchas sobre la herencia del PSOE. Don Mariano trajo a la Cámara una segunda generación de reformas que Rubalcaba intentó atacar considerando que lo que se le pide es la anulación de los efectos de la primera ola de recortes que nos condujo hasta donde estamos, pero con bastante poca persuasión. Tan poca que provocó, entre otras cosas, el atrevimiento de Rajoy para decir abiertamente no a la dación en pago, algo, por otro lado, esperable desde que dijeron sí a la inclusión de esta ley para debate.

Mariano Rajoy habló para un país que no era el suyo, con unas propuestas políticas habituales no aplicables a la delicada situación que atravesamos, sin responder como un hombre a las cuestiones que se arrojan hoy en día sobre su partido llamándolas por sus nombres propios, y, por lo visto y según los medios, Rajoy sale reforzado de su primer examen de selectividad. Porque Rajoy entró ayer en el Parlamento pensando que iban a hacerle lo que él les hubiera hecho, pero el PSOE tuvo un mal día. Lo de Rubalcaba fue un ir para nada, un abandono de sus funciones, un estar sin que se le viera, una atroz ineficacia, un cargar sobre las espaldas de los pequeños el peso de la representación. Y don Mariano se iba creciendo, sonreía a su bancada con los dedos dibujando un cero, y a punto estuvo de encenderse un puro en pleno Parlamento.  Con lo fácil que parecía mandarlo de la primera bofetada verbal a la lona de la dimisión.

Y, como siempre, en el asalto a puerta cerrada, el combate habla de una lucha ficticia mientras en la calle se debate la realidad. Fuera quedan quienes en un grito mudo abogan por los derechos de un país que los de dentro no conocen. Fuera están los seis millones de parados que sólo entienden que no hay trabajo para ellos; están los empleados sanitarios que no piden un trabajo, sino sanidad pública y medios para practicarla; están los profesores y los alumnos reclamando una educación que sea realmente una promesa de futuro; están los pensionistas recordándoles que siguen siendo, aunque mayores, ciudadanos con derechos; están los niños que no han desayunado; está el descrédito que sale como el grito de un gol desde el estadio por las ventanas de un parlamento que los ciudadanos abrimos para ellos y ellos nos cierran a nosotros para recrearse en un ejercicio de autocomplacencia o de total absentismo.

Y hoy todo sigue igual que antes de ayer, salvado el entretenimiento que estos encuentros le conceden a la prensa, a las redes sociales y a los insultorios en que, a la fuerza, se han convertido nuestros blogs. Mientras, ellos desfilan desde el interior. Los del PSOE diciendo que ha ganado Alfredo, los del PP asegurando que fue Rajoy. Sólo dejando claro que, en política, nunca se pierde.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El debate sobre el Estado de la Nación. Primer asalto.

Mariano Rajoy es fascinante. "Ha costado mucho, pero el barco no se ha hundido", anunciaba en su primera y gloriosa intervención en el debate que se iniciaba esta mañana. Que se lo diga a los miles de personas que han perdido su trabajo, sus casas e incluso sus vidas (si puede). Que se lo diga a los que han visto naufragar sus negocios. Que se lo diga a los millones de españoles con el agua al cuello. Que nos lo diga a los ciudadanos, que navegamos en otro barco distinto al suyo. Que se lo diga a otro pueblo, pero no a éste, que hace días que le saca el dedo de Bárcenas por la ventanilla del camarote. Pero es que hoy don Mariano pretende, en su primer debate sobre el Estado (deprimente) de la Nación al frente del Ejecutivo, retomar la iniciativa política, aunque España viva esta marea de casos de corrupción, esta oleada de recortes y esta crecida de desempleo sin playa en la que morir. 
Consciente de que no puede pasar por encima de la cruda realidad, se adelanta a los reproches y destaca en primer término las últimas cifras de paro para anunciar que su Gobierno pretende "darle la vuelta" (otra vez), como a un calcetín sucio reversible. Ahora que otros asuntos "empiezan a encauzarse", dice, "conviene volver a la cuestión principal". ¿Y no hubiera sido mejor empezar por la principal y seguir por las secundarias, don Mariano? Pero él continúa, como una abuela en su mecedora, con el rollo de las herencias, las culpas del vecino y el repaso detallado de las vidas ajenas. Entrañable. Y, ante todo, el perfecto paseo para ir calentando.
Llegado el momento del autoaplauso, con una humildad que le cuesta transmitir, asume que, de sus primeros pasos, quizá algunos no hayan sido entendidos por todos. A mí me gustaría hablar con alguien que sí lo haya hecho, más allá de aquellos que lo disculpan, porque una disculpa no necesariamente significa comprensión. Aunque a don Mariano le vale, tanto que dice que empieza a ver despejada la senda del futuro y cree que distribuye optimismo desde su tribuna. Con ese optimismo querríamos verlo más de uno y más de dos intentando sacar una pyme adelante o una familia de cinco miembros, como todos, con los pies en el barro, no con los mocasines de salón que se le adivinan. Pero él se abstrae antes de terminar de escuchar  y vuelve a la calceta y al momento en que se sentaron a abrir el testamento.
Para concluir, un amplio ejercicio de promesas que se nos antoja incongruente con el anterior reconocimiento de que, de las primeras, no ha cumplido ni una, aunque sí con su deber. Después de mucho repetir "en definitiva", el discurso, que no veía su fin, se ha desmayado a medio camino entre la Ley de transparencia y el grito anticorrupción en un resumen de todo lo anterior incluyendo, con más valor que sentido común, una reprimenda al conjunto de los españoles porque "no se puede gastar lo que no se tiene, no se puede vivir siempre de prestado y hay que contar más despacio el dinero que le pedimos a la gente". En una palabra, que nos lo teníamos merecido, pero ya pasó. 
Para mi gusto, don Mariano, un poquito extenso, por no decir sobreactuado, para ser una primera vez. Con la expectación que había levantado y que es de entender cuando lo que tenemos es un Presidente de clausura que, supongo, también nos hemos merecido. En el congreso no cabía un alma: periodistas, diputados, ministros, funcionarios, asesores, ayudantes de los asesores, secretarias de los ayudantes de los asesores, cámaras y flashes, testigos todos del presidencial advenimiento, mientras Rubalcaba se mordía las uñas hasta los codos y seguía perdiendo pelo al compás de los cuarenta folios que han ido cayendo escritos por las dos caras (la A y la B) para que veamos que los recortes han llegado hasta la partida de papelería de los que gobiernan este país. Y todo para tan poco o para más de lo mismo. Qué fácil te lo ponen, Alfredo.

lunes, 18 de febrero de 2013

La noche de los Goya

"Veo esta noche muy en blanco y negro", confesaba Juan Antonio Bayona haciendo clara referencia a la película más galardonada de la cita: Blancanieves. Nosotros también, Juan Antonio: la de ayer, la del sábado, la del viernes y todas las noches con sus días desde hace... ni me acuerdo. La historia más reciente de España se graba mucho más en negro que en blanco y, en cualquier caso, mucho más descolorida que la falsa realidad que se proyecta en una pantalla de cine o, con cierta intención quiero creer, desde un auditorio que ponía, al mal tiempo, mucha gala. Todos recordaron en un segundo plano, tal y como deseaba la vicepresidenta del Gobierno, la situación que afea la cara B de nuestras vidas, con mucha pose, mucho gesto de descontento con mesura, pero sin desviarse del tema que los convocaba.

Quede dicho de antemano que fui la primera en defender el séptimo arte como un bien cultural que debemos preservar, pero no puedo comulgar con la incongruencia que me robó el sueño anoche más allá del fin de la fiesta. Frente a la austeridad que asola el país, despliegue de brillos con firma extranjera. Y una tribuna desde la que, si acaso, se venía a reivindicar la continuidad de la subvención para la industria del cine con apuntes a medias tintas. Una gala en la que, año tras año y este año una vez más, nos cansamos de escuchar a nuestros actores mendigando trabajo y en la que la segunda película más galardonada se rodó con un elenco mayoritariamente internacional (que ni se dignó a pisar este suelo de miserias, faltaría más). Otra noche en la que, con todo lo que hubiera cabido denunciar, la ceremonia quedó en una broma por lo bajo y glamour por todo lo alto. Todo es falso, don Mariano.

Para película en blanco y negro, el thriller de espionaje y corrupción que se rueda ante nuestros ojos. Y, mientras hoy en las portadas se debate quién fue la mejor vestida en el desfile cultural, los periódicos malcuentan y medio esconden las declaraciones y pruebas aportadas el sábado por Diego Torres frente al juez, al tiempo que todas las fuerzas de este país deben de estar buscando la manera de que sus declaraciones acaben, como el Goya de Bayona, en el fondo del mar. Porque si los 197 correos aportados por Torres se admitieran como prueba en un juicio en el que la infanta no está imputada con mucha más implicación que su secretario, Revenga, o la mujer del declarante (algo que no hay por dónde se sostenga judicialmente), se nos cae el régimen de este país por el mismo agujero negro por el que se han ido perdiendo nuestros impuestos. Por eso, lo que habría de ser noticia de primera plana con un desarrollo interior de seis páginas en las que se contaran hasta los lunares de la corbata de Diego Torres, se pierde en un breve que da escasa cuenta de los tintes que está tomando el asunto. Según muestran los mensajes aportados por el socio de Urdangarín, éste disfrutaba, no sólo del beneplácito, sino incluso de la colaboración de Su Majestad para el desarrollo de sus negocios. Porque la justicia es igual para todos y justo es que Urdangarín tuviera el apoyo del abuelo de sus hijos para sacarlos adelante. Diego Torres describe además la escena en el despacho de su abogado, que no es difícil de imaginar a una media luz rasgada por el humo de unos puros habanos, con un maletín sobre el escritorio de roble macizo envejecido, los tres: Diego Torres, su abogado y el que identificó como Mario Pascual, con gabardina y sombrero de ala a lo Humphrey Bogart, negociando el precio del silencio.

En otra sala del mismo cine, bajo el título Transparencia, Javier Arenas, vicesecretario de Política Autonómica y Local, defiende una trama de conspiración para tratar de sustituir al Presidente. En mitad del argumento, aún no nos explicamos qué se esconde tras las amenazas del malo de la peli, encarnado en la figura de Luis Bárcenas, para que su partido le mantenga un sueldo con cotización a la Seguridad Social, despacho, coche oficial y secretaria dos años después de haber abandonado el cargo por un sonado caso de corrupción en el que se vio envuelto. Y seguimos, intrigados, la búsqueda de la Fiscalía Anticorrupción, que anda a la caza de las cuentas en las que el extesorero ingresaba las donaciones al Partido que todavía no se justifican. Se percibe una tensión en la banda sonora que vaticina una última vuelta de tuerca en la que las predicciones se nos vengan abajo. A la facción de los buenos se le ha visto el plumero en un par de secuencias y ya no adivinamos con la misma claridad quien acabará en la cuneta. Pero mucho me temo que el último fotograma antes de los créditos no será del agrado de todo el público.

En la sala 3, un antiguo ministro Borrell, tras el eslogan "Hacienda somos todos", solicita que silenciemos nuestros teléfonos móviles y, a continuación, da paso al largometraje Gürtel, en el que aparece como personaje secundario un José Blanco que también se cuela de refilón en El caso Urdangarín.

Anoche, la gala de los Goya se dibujó a carboncillo a pesar del colorido que pisaba la alfombra. Hoy, en una celebración muy deslucida de la vida, se debate quién fue la más elegante y quién será el más señalado si un día llegamos a ver resuelto alguno de los innumerables casos abiertos que a tantos y tan altos cargos conviene no cerrar.

 

viernes, 15 de febrero de 2013

Rubalcaba, modelo de sobriedad.

Respondiendo a la provocación lanzada por el PP desde su piscina de barro, Rubalcaba finalmente la ha enseñado. Cinco días después de que Mariano Rajoy publicara a la fuerza sus emolumentos, Alfredo Pérez demuestra que la oposición a él no le sale tan rentable como al que hoy es el Presidente del Gobierno, aproximadamente un 60% menos productiva, sin empezar a comer, porque ha elidido las dietas, que no rentan. En el fondo, entre otras obviedades, éste es un nuevo anuncio de que los hijos vivirán peor que los padres y, desde arriba, comienzan a dar ejemplo de austeridad. En vista de que la injusticia ya se ha sentado en el Parlamento, el líder del PSOE, indignado un poco en general e imagino que en particular por la parte que le toca, sentencia que no va a tolerar que el Partido Popular intente despistar el asunto Bárcenas con un debate acerca de lo que ganan los políticos y, a continuación, por esos misterios de la oratoria, en otra maniobra incomprensible, reta a Rajoy a un desnudo integral instando a que todos los miembros de las Cortes y de la Administración general del Estado hagan una declaración de ingresos y patrimonio.

A Rubalcaba se le puede perdonar todo porque, con ese sueldo de administrativo en prácticas, no se le paga por pensar. Entendemos, por tanto, que, cuando se le acusa de estar tras los casos de espionaje en Cataluña, se trabe un poco y desarrolle su respuesta en los siguientes términos: "a mí, el espionaje político me parece repugnante. Me parece repugnante si se hace en Barcelona y me parece repugnante si se hace en Madrid. Siempre repugnante", reduciendo las ciudades de España a dos pudiendo haberlas nombrado todas, ya que había salido de casa y se le habían procurado los medios. Se le disculpa también que se entretenga en el vacío de la palabra política y no se pronuncie con contundencia en el asunto de su oveja negra, José Blanco, autorizando a que la Justicia siga su curso y el diplomático su discurso. Se le consiente que esté porque no se le nota tan apenas, porque, si otra cosa no es, es discreto. Y porque resulta que  nos sale barato.

Alfredo Pérez Rubalcaba presenta las rebajas del Congreso de los Diputados para la cuesta de 2013 ofertándose con la estrategia de márketing más tradicional: despreciando a la competencia en un anuncio comparativo. Y poniendo de relieve que, en cuestión de ingresos, también le vale el popular argumento "y tú más".

Nota para debate: Mariano Rajoy, alarmado por la pandemia de suicidios, propone, antes de debatir la ley de la dación en pago, derogar la ley de la gravedad.

jueves, 14 de febrero de 2013

Celebremos San Valentín

Este año es obligado celebrar San Valentín sólo sea porque, para que cunda el ejemplo, tan generosamente se aposta don Mariano en su facistol como arquetipo, presentando sus flechas de amor sincero, desnudito todo en sus pañales fiscales, ofreciendo un recital de poesía sin par cual perdido don Juan de este siglo de cifras y pocas letras. Quizá el próximo febrero no tengamos la suerte de poder recoger, como un perfecto manual de amor cortés para transcribir a lo largo de este 14-F, los hondos arcanos que trasladaros me permite el delirio de la emoción de una fecha tan señalada por El Corte Inglés. Desde aquel octosílabo sin precio, que corona de flores cualquier whatsapp y cierra bien el clásico SMS de los más tradicionales, enunciado hace unas semanas en una rueda de prensa sin rueda y sin igual, y en un tono mucho más lírico del que le supongo a este blog, cuyo eco aún regala nuestros oídos tan melódico como "que la enseñe Rubalcaba", volviéndonos partícipes involuntarios de ese platónico e ilícito amorío que ambos dirigentes mantienen y representan tan apasionadamente como los hermanos Pimpinela. Pasando por esos enrevesados aunque bien rimados versos libres que, dictados en otros días, buenamente pudieran haber formado parte de una antología poética de los Siglos de Oro y que culminan tan magníficamente como un soneto de Quevedo: "A veces la mejor decisión / es no tomar ninguna decisión". Deteniéndose con idéntica humildad y savoir faire a reconocer que hizo bien como hizo sin haber hecho porque era mejor no hacer. Y llegando a la cima de la literatura de todos los tiempos con una elegía al cantar de sus promesas electorales que tanto él como nosotros, con la misma pena mora, perdimos en el tortuoso camino que caminar hubimos. La poesía se ha hecho carne en nuestros bucólicos pastos.

Este año más que nunca, Cupido nos llega del plasma al corazón, y nos mira a los ojos, con gafas porque el amor es ciego, y nos traspasa el alma y no permite que no conmemoremos este día al menos con una cita del que debiera ser a estas alturas Grande de España. Este año no hay excusa para que no lluevan recortes de papel cuché en forma de corazón junto con la que está cayendo o nos están vertiendo encima. Este año ya no se nos permite tener miedo a perder la dignidad. Este año no podemos dejar de enviar un anónimo manuscrito en el que no nos reconozcamos ni la letra. Declarémonos este año. Cristalicemos nuestro amor en toda su transparencia y que no nos tiemble la mano si la musa no nos acompaña. Que el amor lo llene todo. Celebremos San Valentín.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Una retirada, el tiempo es lo de menos.

Dicen que rectificar es de sabios. A mí me parece decir mucho cuando es el PP quien se retracta con su acostumbrado efecto retardado, pero no seamos puntillosos. Todo empezó el lunes, tras el nuevo escándalo desatado por la transparencia. María Dolores de Cospedal, frente a un improvisado atril, a duras penas declaraba, más falta de palabras que de argumentos, que el Partido había decidido prescindir de los servicios del señor Sepúlveda, nacionalmente conocido por ser el exmarido de Ana Mato, la reina del confeti. Era un desdecirse de todas sus prácticas y una negación de la palabra dada por su vicesecretario una semana antes, incluso con el desmentido de la propia conferenciante, consciente de que era lo que parecía. Y parecer parecía también poco más que una maniobra de salvamento de los propios, un obligado sacrificio para conservar a la divinidad, un cabeza de turco con buena parte de la culpa, a pesar de la mosca que, finalizada la rueda de prensa, quedó aleteando tras las orejas asistentes.

Anoche, los informativos no daban abasto ni los espectadores crédito cuando el PP aceptaba la tramitación de la iniciativa legislativa popular sobre la dación en pago, retrocediendo nuevamente, aun sin poder evitar unas palabras por la memoria de la siempre reconocida herencia que recibieron: "Entendemos su situación y su enfado, sobre todo con el Gobierno anterior", lo que no dejó de restarles algún punto, como el hecho de que 1.402.854 firmas no fueran suficientes para reconsiderar su postura, y tuvieran que serlo dos nuevos suicidios. Así nos llegaba la venia para debatir la paralización de los desahucios, la promoción del alquiler y la dación en pago en trámite de urgencia, si no la promesa del apoyo por parte del Gobierno actual. 

Alberto Ruiz Gallardón, celoso de otros protagonismos, también replegaba velas anunciando que revisará la ley de tasas judiciales y asegurando que la Defensora del Pueblo (Soledad Becerril, no María Teresa Campos) "ha visto más y ha visto mejor".

El Partido en pleno se asoma al balcón de España y, sorprendido por las nueces que trae este ruido, trata de ponerle freno a la revuelta iniciada por un pueblo que, efectivamente, no puede más. Iba a ser mucho seguir defendiéndose de tantos frentes abiertos y enfrentarse al mismo tiempo a las acusaciones de corrupción que acechan detrás de esta indignación manifiesta en cuántos foros. El mal llamado Partido Popular no está para más impopularidades y cambia el discurso antes de que hoy el exmarido de la ministra de Sanidad comparezca ante el juez por el rebrote del caso Gürtel, antes de que el Presidente del Gobierno y la propia Ana Mato se enfrenten en el pleno del Congreso al irónico aplauso de la oposición, antes de que la calle arda en las llamas de este infierno. Y, después, esta tarde a última hora, el Presidente del Gobierno y su Grupo se reunirán para palmearse las espaldas y escribir el guión de los próximos meses con letra de imprenta, que es bien sabido que los manuscritos les traen problemas.

La reflexión última se escribe entre signos de interrogación, porque ¿cuántas culpas no estarán, en el fondo, reconociendo con esta contramarcha? Mariano Rajoy concede una entrevista a un periodista norteamericano, a quien sus palabras conciernen mucho más que a nosotros, en la que resume su labor desde un punto de vista muy suyo: “He incumplido mis promesas electorales, pero al menos creo que he cumplido con mi deber”. Ha hecho falta que los ciudadanos retrocedamos cuarenta años en derechos sociales, pero, sobre todo, que el PP retrocediera veinte en cuanto al apoyo que le concede el pueblo para ver su reacción. Y, con eso y las últimas novedades, todavía no podemos apostar por que esta retirada a "cualquier tiempo pasado hubiera sido mejor" nos lleve a buen puerto.


martes, 12 de febrero de 2013

Arriba el telón. El espectáculo debe continuar.

Vamos a tener que pedir disculpas uno a uno por indocumentados y por bocachanclas ahora que María Dolores lo ha explicado todo. Las subidas de sueldos en el Partido Popular se produjeron porque el entonces Presidente del Gobierno dijo que no había crisis (la culpa, de Zapatero) y, aunque ellos pensaban que podía estar equivocado y por eso le propinaron más palos que a una estera, obraron, de facto, según los dictados del partido en el poder. Claro, es que esto ya es otra cosa. Don Mariano, como no le gusta que se le cuestione, cuando se le pregunta por sus actuales ingresos, deja el interrogante en el aire, que hablar de dinero es y ha sido siempre una ordinariez, de manera que, si tenemos que esperar, esperamos a la próxima declaración de la renta, que el papel lo aguante todo, y, de momento, daremos por bien empleados los dos millones de euros que ingresa y justifica hasta el ejercicio 2011 porque ya sólo pueden formar parte de la más absoluta transparencia, como el agua que resbala entre los dedos.

Lo que todavía se hace un poco sospechosillo, y ahí lo dejo, es que, justamente en 2008, cuando repentinamente cesan las anotaciones en el diario de Bárcenas como si esa supuesta contabilidad B hubiera abandonado este mundo víctima de un súbito accidente, los gastos del PP en sueldos registran un aumento notable tirando a sobresaliente, y Rajoy, por esos caprichos de la casualidad, resultó ser uno de los afortunados, con un plumazo del 18% directo de la Bolsa a la renta. Pero Cospedal, que no deja un cabo suelto, atribuye este aumento a "pluses electorales", como podría atribuirlo a remiendo de calcetines o mondadientes con sus iniciales, pero vamos, que se justifica. Y yo no querría desdecirla, que la mujer, como el resto, hace lo que puede, aunque sea a nuestra costa, y no soy quien, aun sin poder evitar pensar que, en su partido, lo único que sigue siendo transparente (además de la pasta, que ha volado) somos los ciudadanos, que no se nos ve, y, quizá, las fotocopias del manuscrito Bárcenas que, de tan manidas, ya no hay grafólogo que se atreva con ellas.

Sea como fuere, es lo que hay, no lo que hubo. Como dijo Colón al hollar el Nuevo Mundo sin saber lo que pisaba, "hasta aquí hemos llegado", colmados de promesas sin cumplir, olvidados de nuestros derechos fundamentales, henchidos de deberes imposibles de asumir, herederos de una sinrazón impagable aunque bien pagada, sin oposición. Y ya no sé si cabe apuntar, así a vuelapluma, con las botas desatadas, que, si la Iglesia católica da un paso hacia el presente y actúa, si el Papa Benedicto (4x4) XVI anuncia que renuncia al cargo por falta de fuerzas, hecho que no tiene precedente desde la Edad Media, podríamos incluso agradecer que alguno iniciara un ejercicio de imitación y abandonara el cargo por otras muchas faltas, devolviéndonos la fe en un nuevo mundo resurgido de sus cenizas como un glorioso mito griego. Pero supongo que no.

lunes, 11 de febrero de 2013

Abajo el telón

Al Partido Popular, la A de la contabilidad que reconocen se les ha dado la vuelta. Publican una contabilidad V de "vergüenza debería darles" poner las cartas sobre la mesa como el que prueba que todos jugamos a lo mismo. Con seis millones de parados, una pensión media de 900 euros, un millón de personas sin ingreso alguno, un sueldo de mil euros convertido en sueldazo en la calle y en los sorteos de Telecinco y otras desgracias conocidas y no reconocidas; que el Presidente del Gobierno cobre 240.000 euros al año resulta de una obscenidad que duele.

Que el adalid de la austeridad y la justicia se haya subido el sueldo un 30% en plena crisis es argumento y mancha suficiente para aplicar un ERE en el Gobierno esta misma mañana. Que el creador de una reforma laboral que ha dejado sin sueldo a miles de ciudadanos, cobre tres y los paguemos entre todos es sencillamente amoral. Que un dirigente de un partido político cualquiera cobre más que el Rey, a quien sólo por antigüedad se le justifica, no hay contabilidad que lo disculpe. Que encima confiese, con ojos de cordero degollado, que no llegó a la política a ganar dinero sino a perderlo es para estirarle de la barba hasta arrancarle la careta y dar por zanjado el carnaval.

Donde nos prometieron transparencia, nos enchufan un zapatazo en plena cara que borra la impresión que nos dejaron los presuntos cuadernos de Bárcenas. La página web de la Moncloa es, desde el sábado, una provocación a tomar dos tazas, otra declaración de injusticias, un nuevo despropósito, una sublime indecencia, una afrenta, una humillación, una deshonra, otro escándalo, una torpeza indigna de cualquier cargo. Y no puede parecer que ya no nos afecta, que estamos inmunizados al vilipendio, que nos da la risa floja. En esta burda representación de la vida, el género chico se apodera de la obra principal. El entremés se vuelve el plato fuerte de la programación. Todo es un robo, un fraude, una estafa anadmisible. No es de justicia que tengamos que seguir aplaudiendo este sainete plagado de incorrecciones.


sábado, 9 de febrero de 2013

Se huele el miedo

El Partido Popular ya nos ha concedido la nitidez que prometió para esclarecer la situación y sus conciencias, pero yo diría que no han calculado muy bien la frenada. Efectivamente, esta semitransparencia aclara algunas cosas y, entre ellas, pone de manifiesto que los sueldos del partido se han incrementado un 22% en los últimos cuatro años mientras que los sueldos de los ciudadanos han disminuído en la misma proporción. Además de no disipar la duda, dejan claro que la contabilidad A se declara casi tan injusta como la presunta, mientras en un forzado intento se convierte en ley la palabra de Bárcenas cuando niega la autoría de sus secretos papeles y a éste le siguen saliendo cuentas en Suiza como setas en un bosque de corrupción. Los ciudadanos (nacionales y extranjeros), la prensa,  la oposición y el juez Garzón concluyen que haría falta una mente diabólica para pergeñar semejante complot contra el partido, creando un manuscrito en el que se mezclan partidas contables reales con anotaciones falsas y todo ello transcrito del puño y letra cursiva de un profesional falsificador de documentos. Los políticos salpicados por la sospecha se limitan a negarlo todo, a invitar al PSOE a airear también sus trapos sucios y confiar en que la lentitud de nuestra Justicia sentenciará cuando San Juan baje el dedo e importe poco.

Beatriz Viana, directora general de la Agencia Tributaria se sienta a la mesa de las vergüenzas y, tras responder a una rueda de prensa sobre el caso Bárcenas, confiesa más públicamente de lo que hubiera deseado que no sabe ni lo que ha dicho.
 
Iñaki Urdangarín, jugando con otros barros del mismo barrizal, celebra con su esposa el día que tendría que haber depositado los ocho millones de fianza con una cena para dos en uno de los restaurantes más exclusivos de Barcelona.
 
Ana Mato esparce confeti a lo largo y ancho de un país cubierto de mierda hasta la bandera, y el Presidente del Gobierno lo celebra con ella y con el resto de la cúpula dejando las explicaciones rotundas y las anunciadas querellas para el fin de la fiesta sin apremio ni examen de conciencia, mientras el pueblo se les empieza a amotinar en las calles denunciando el ruido a deshora.
 
Cada día se destapa una nueva actitud deshonrosa o vergonzante y no hay castigo, no hay consecuencias, no hay justicia para un pueblo en el que se extingue la clase media magnis itineribus en pro del enriquecimiento de esta casta de mangantes deshumanizados y del injusto empobrecimiento del resto. Los excesos de la banca y la política sacan literalmente a los ciudadanos por la ventana de sus casas por no poder asumir un pago de 24.000 euros. Los recortes en sanidad provocan ya a día de hoy que un especialista en un centro de salud, absolutamente abochornado como si él fuera el responsable último, le solicite al paciente que vaya a la farmacia a comprar el tratamiento que le tiene que aplicar en la consulta.  Los niños se sientan en los pupitres de la escuela con el estómago vacío haciendo que los recortes en educación sean el menor de los problemas en las aulas. Los padres, embozados en un abrigo que oculta una vergüenza que no es justo que sientan, acuden a los comedores sociales a mendigar su subsistencia. España está pasando hambre y el hambre conduce a cualquier situación.

Bajo el hedor de esta injusticia, se huele el miedo de un estallido social. España se agita en su insoportable indignación y no hay un alma capaz de apagar este hervidero que empieza a quemar la cazuela. Golpe a golpe, línea a línea, este país se está transformando en un campo de batalla. La calle se queda corta.

 
 
 

viernes, 8 de febrero de 2013

Nuevo candidato a la Presidencia

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rosell, sustituto de Díaz Ferrán (ahí es nada) al frente de la Patronal, ya se ha puesto al día y se siente en condiciones de pronunciarse sobre temas tan variopintos, escabrosos y cruciales como las cifras de paro en España, la enmienda laboral necesaria y los nuevos recortes a aplicar, con un par de buenas propuestas, asegurando además que tanto el Gobierno como los sindicatos están "asustados" ante las reformas. ¡Qué valor!

Aunque la labor del Instituto Nacional de Estadística y, en particular, la Encuesta de Población Activa (EPA) está homologada internacionalmente como el mejor barómetro del mercado laboral, Juan Rosell está convencido, y así lo declara en un encuentro con la prensa, de que las estadísticas en España son "complicadas, ineficientes y malas" determinando que no deberíamos utilizarlas "nunca más" porque es absolutamente falso (otro que tal baila) que en este país haya seis millones de parados. Actualmente, la EPA cifra el montante en 5,96 millones, mientras que el INAEM registra 4,98; lo que para Juan Rosell se traduce en que el INE ha dejado a un millón de "presuntos" trabajadores en el limbo laboral. Los expertos dan mayor credibilidad a la EPA porque esta encuesta, que sigue la misma metodología utilizada y defendida mundialmente,  tiene en cuenta a aquellas personas que, por diversas razones, no necesitan apuntarse al paro y no lo hacen, por ejemplo, los jóvenes que buscan su primer empleo. Pero Rosell sigue sin dar crédito. Y, a continuación, su programa de propuestas.

Con respecto al paro juvenil, Rosell defendió profundos cambios en la regulación de la contratación y los convenios que supondrían una nueva reforma laboral, a saber, miniempleos con sueldos por debajo de convenio y un contrato único. Porque los jóvenes, él lo sabe bien, prefieren trabajar una hora a no trabajar nada (toma castaña). Una vez solucionada esta oquedad con indiscutible eficiencia, propone compensarla generando otra y aprovecha para atacar a los empleados públicos. Con el rigor que no le reconoce al Instituto de Estadística español más valorado por los expertos de todo el mundo, aventura que sobran unos 300.000 o 400.000 funcionarios (poco más o menos) y sugiere mandarlos a todos a casa con un subsidio por determinar para que no estén en la Administración "consumiendo papel, gastando teléfono y tratando de crear leyes" (y toma del frasco). Estas son las declaraciones que nos llegan de otra entidad privada sin ánimo de lucro, cuyo fin principal es la defensa y representación de los intereses empresariales, pero a la que, escuchando a su presidente, parece que le da para ocuparse de todo un poco y con el justo criterio que caracteriza a las más retransmitidas mentes pensantes que ha dado este siglo.

Para concluir, no puedo dejar de señalar la declaración de principios sin complejos que plantea el señor Rosell, muy regalado de sí mismo, que resume todos sus postulados y que transcribo entrecomillada para no restarle empaque: "Si a mí me dejas la legislación laboral, te la cambio en una semana". Y no lo dudo.

Nota de aburrimiento: ¿Es imprescindible que (además) sigamos escuchando todo esto?

lunes, 4 de febrero de 2013

El gobierno de España y otras gestiones

Esta semana pasada la UE, que ni se casa ni amnistía a nadie, ha sancionado a España con una multa de 33 millones de euros por adjudicaciones fraudulentas de diversos tramos del AVE que discurre entre Madrid y Barcelona (otros 33 millones al hoyo). De estos concursos amañados de antemano,  de estos sobrecostes en las obras adjudicadas, de esta atribución de plazas a dedo conocidas y archivadas en el subconsciente de la ciudadanía hasta la exposición del escándalo en toda su grandeza es de donde podemos suponer que nace el contenido de las anotaciones del señor Bárcenas (apócrifas, según los interesados, como el falso Quijote de Avellaneda) en las que aparece representado lo más granado del Partido, ese cuerdo caballero quijotesco que se quiere hacer el loco. Por mucho que quieran negarlo, para nosotros queda el exceso en recortes y medidas de recaudación que, lejos de alicatar el desastre del país, sirven para alicatar de billetes las cuentas personales de estos indignos dirigentes que sólo nos reportan una creciente deuda desglosada por conceptos. ¿Se les podrían pedir responsabilidades económicas a quienes hicieron estas adjudicaciones? ¿Se podrían utilizar los millones aparcados en Suiza para cubrir estas deficiencias añadidas a la malograda economía española? ¿Se podrían tomar medidas desde la calle por una única vez? ¿Se podría tomar parte activa por un solo día en esta tragicomedia de sacrificios y corruptelas, de duelos y satisfacciones, de llantos y risas?

Mientras las cifras de corrupción se engordan euro tras euro, línea tras línea, día tras día, el número de cotizantes a la seguridad social se deshincha en el mes de enero en más de 260.000, desconcertando a millones de españoles que ya no saben a qué baile acudir. Unos hablan de don Mariano, otros guardan turno en la oficina del INAEM. Esta forma de gobernar empieza a parecer una maniobra de despiste en la que a los ciudadanos se les pide un sobreesfuerzo que se declaran incapaces de soportar para ensobrarlo y repartírselo en un juego de amigos invisibles al que ni nos invitan ni reconocen, a pesar de las evidencias y sin consecuencias, porque el PP tuvo, obtuvo, sigue teniendo y obtendría de nuevo mayoría absoluta, esa apisonadora de nuestros derechos que nosotros mismos pusimos en marcha. Hay quien suscribe que los ciudadanos estamos solos, pero desgraciadamente no es así.

Lo que en los últimos días ha acabado por convertirse en el hilo conductor de todas estas realidades, es el dirigente de un "des-Gobierno" que, independientemente de lo que recen los sondeos, España ya no quiere al frente de este desastre. Señor Rajoy, si, como aseguró en el discurso casero que pronunció frente a sus secuaces, usted no llegó a la Política a ganar dinero, si su labor se circunscribe única y exclusivamente en el deseo de levantar un país que ya no se sostiene dentro de este nuevo cuerpo blando e invertebrado que se le impone como un disfraz, si su entrega es un desinteresado gesto de generosidad por amor al ars politica, déjelo. Háganos y hágase ese favor. Denos la satisfacción y conserve la parte de dignidad que éste y otros asuntos no le hayan arrebatado todavía y váyase. Se lo pide el mismo pueblo que le concedió el beneficio de la duda al colocarlo donde está, ahora que ya ha resuelto todas nuestras dudas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Señor Presidente, todo es falso.

Ayer don Mariano se dignó a sacar la cabeza de su agujero, pero sólo un poco. A pesar de que todo un país (ése al que usted representa y dirige, señor Rajoy) lleva más de quince días esperando que salga a hablar de los antes supuestos papeles de Bárcenas, no le había parecido un tema para incluir en su agenda. Y tampoco le pareció oportuno ahora hacer una comparecencia pública, de manera que intervino ante el Comité Ejecutivo Nacional del PP, sin consentir una rueda de prensa porque las cuestiones y preguntas que inquietan a España se las pasa por el arco del triunfo, para decir que todo es falso, desgranando negaciones (como suele) durante quince minutos. A continuación, dando un paso al frente, se comprometió a hacer pública su declaración de la renta, eso sí, sin aclarar hasta qué ejercicio se remontará, y esperando que creamos que eso lo aclarará todo. Señor Rajoy, si hasta las paredes para las que habla saben que, más tonto sería, si incluyese sus pufos en la declaración de la renta. Esa "transparencia" no soluciona nada, pero, ya puestos, podemos incluir la mía al lado de la suya y por lo menos nos entretenemos en un juego comparativo. Por último, aprovechó para brindar su apoyo a la Ministra de Sanidad, Ana Mato, como ya hizo en su día con el amanuense del PP, Luis Bárcenas. Muy bien todo, don Mariano.
 
El señor Rajoy reunió ayer a toda la cúpula del PP para asegurarse los aplausos y para abordar por fin la conmoción que provocó la publicación en el diario El País de esa famosa lista de supuestos pagos en B rigurosamente anotados por la mano de su extesorero diciendo que todo es falso. Porque todo es falso aunque, grafológicamente, y desde distintos foros, los apuntes se hayan dado por ciertos. Todo es falso aunque varias de las anotaciones hayan sido reconocidas por los destinatarios de las cantidades expresadas. Todo es falso aunque esto sea tanto como decir que 47 millones de españoles están equivocados. Todo es falso y los ciudadanos tenemos que creer que ésta sea su primera verdad desde que asumió un cargo que falsamente se ha merecido. Ustedes dicen que existe una Causa general contra su partido porque simple y llanamente se les acusa de ser unos chorizos, sin reconocer que pruebas y razones nos han presentado para hacerlo. Dicen que creen en la justicia y lo que nos parece es que, en lo creen a pies juntillas, es en su lentitud y el margen de maniobra que les otorgará. Pero, entretanto, y con quince días de retraso, todo es falso.
 
Y tiene usted toda la razón, don Mariano. Estamos plenamente convencidos de que todo es falso.
 
 

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