miércoles, 27 de febrero de 2013

Miénteme más

Lo tengo bien observado: el truco para ir tirando consiste en creerse las propias mentiras.  Ahora que vivimos inmersos en el oscurantismo de la desconfianza y la acusación permanente, de la negación como carta de presentación, en un país que abandera la trampa frente a la infeliz honradez, esta realidad cobra más sentido que nunca. La subsistencia pasa por la mentira. Cuanto más gorda la bola, mejor recompensada. Y sólo el que más mienta gobernará el país.

Pongo un caso. Los que trabajamos o hemos trabajado en una empresa alguna vez y conocemos los números, sabemos bien que, en estas fechas de previsiones, los presupuestos nunca salen a gusto de nadie. Todos somos conscientes de que la última cifra es tan cierta como que, en cuanto la vea el de arriba, nos cierra el chiringuito. Como estamos en febrero, hacemos con el resultado lo que requiera el caso. Hace cinco años, se le lavaba la cara y se le aplicaba un poco de color. Dos años después, se cincelaban los números para darles una forma más atractiva. Hoy en día, rehacemos el presupuesto partiendo del resultado y recomponiendo el resto de las partidas a martillazos, defendiendo cada cero por la gloria de una madre y, cuando llegue diciembre, ya nos explicaremos. Porque, a estos indignos niveles de la vida, el fin justifica los medios, en los extremos está la virtud y esto va de resistir, no de ganar.

En cuestiones más adultas de economía, y me refiero a los grandes números del país, ¿alguien me puede anotar las verdaderas cifras que retratan el boquete? Que las matemáticas serán exactas, pero en la difusión pierden toda fidelidad y gracias a eso seguimos adelante, con cara de bobos y encarrilados, pero en todo el meollo del 2013 ya sin pena ni gloria. Metidos en política, no hay por donde recoger el lodazal. La verdad es lo que se trasluce ahora que no hay dinero para tapar más bocas; lo demás, mentira todo. Ellos lo niegan sin demostrar nada, alargan pero no atajan, delegan responsabilidades políticas en los juzgados, que ya se ocuparán luego de negar si no les convienen. Y, en una mañana de aburrimiento, viene el Presidente y afirma que no ha cumplido con su programa electoral por circunstancias pero que ha cumplido con su deber. Que a todas luces lo diga profundamente convencido, tanto como para estar seguro de triunfar en unas próximas elecciones, es de aplauso, ovación, ola y medalla al mérito y al valor. Qué decir del peso de la corona. Si yo diría que el precio del oro ha subido según se revalorizaba la tiara Real española. Se meten de pies y manos en un enfangado incalculable, se remojan luego en un par de apariciones de justicia que quedarán para los anales, se encenagan nuevamente y, para que no los recordemos tan deslucidos, extienden una cortina de humo tras la que se dibuja una princesa zu sayn-wittgenstein (que lo es por haber estado casada con un príncipe del que se divorció aunque siguió siendo princesa porque se lo creía bien) portando una pulsera, que se preocupa mucho de pasarnos por las narices, valorada en tres millones de euros y ¿quién se acuerda de Urdangarín y del resto de la corte? Pero allí siguen, en sus puestos, en sus escaños, en su Moncloa, en sus tronos, en su feliz mentira.

La mentira es una bendición sin castigo. Es un seguro de continuidad. Es más real y mucho más agradecida que la verdad. Qué más da que se pierda la credibilidad. Qué más da que alguien comprenda que todo es falso. Qué más da, si 47 millones de ciudadanos lo han tenido que comprender y no pasa nada. Qué más da, si vamos viviendo de la mentira. Qué más da, Armando Domínguez, "¿y qué mas da? La vida es una mentira".

2 comentarios:

  1. Tu opinión e muy común a muchos de nosotros. Todo da igual, no podemos hacer nada. La gente está aborregada, y nos metemos e nuestros agujeros a autocompadecernos. La pena (yo me incluyo) es que tenemos una calidad vida tan precaria que aún tenemos cosas que perder antes de echarnos a las calles o a movimientos ciudadanos a la desesperada. Yo tengo mis propias opiniones sobre esto. SI tienes tiempo, o no lo has leído ya, te recomiendo que pases por mi blog y las veas, pues aquí sería largo de decir:
    http://elartilleroilustrado.blogspot.com.es/2013/01/solo-eres-un-hombre.html
    http://elartilleroilustrado.blogspot.com.es/2013/01/el-valor-de-un-voto.html
    http://elartilleroilustrado.blogspot.com.es/2013/02/frases-que-cambian-el-mundo.html

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  2. Sabes?, creo que es que, en el fondo, nos da tranquilidad autoengañarnos... Por eso el ser humano tiende a creerse las cosas que le benefician... Si nos echan, creemos que encontraremos trabajo pronto, si estamos en crisis, deseamos que nos digan que acabara pronto, etc...

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