viernes, 22 de marzo de 2013

Chipre, y gana la banca.

Las medidas adoptadas en Chipre no tienen nombre en términos financieros. En términos populares, son un corralito con todas las de la ley más ilegal tras el anuncio de que nunca llegaríamos hasta aquí. En lo social, son la materialización más cruda de que la incompetencia de los dirigentes políticos pasa a ser un asunto internacional. Si los recortes sufridos dentro de España han sido una puesta a punto de nuestra capacidad de aguante, el afeitado de Chipre no deja de ser un nuevo banco de pruebas para medir el diametro de las populares tragaderas. Por mucho que el cinismo que a pachas se reparten nuestro ministro de Economía y el presidente del Gobierno se atreva a subrayar que no va con nosotros porque nuestros "depósitos" son sagrados (no como los chipriotas), el miedo al contagio nos deja tan blancos y tan tiesos como la cerúlea y desaparecida imagen de Urdangarín del museo de Recoletos. Porque este tipo de desgracias sólo marcan un inicio. Alea iacta est.

La suerte de los chipriotas (si algo les toca) es que la Iglesia Ortodoxa ha ofrecido al país que haga uso (si no disfrute) de sus posesiones para sacarlo de su cárcel bancaria. La suerte de los españoles no dejaría de ser que aquí ahorradores, haberlos, haylos. Porque el dinero que no tenemos ha corrido como una traca de fallas extendida por toda la geografía nacional. Y los beneficiarios no se esconden. Uno tras otro hacen fila para salir en portada. Bárcenas y sus "treinta y ocho" es nuestro as de oros y triunfo, y nuestro pasaporte hacia el cielo económico desde la ruina más absoluta. Sepúlveda, a lomos de ese jaguar dorado que camuflaba tras los geranios del jardín para que su mujer no lo viera, extraditado de las filas del PP improcedentemente, será indemnizado con 229.000 euros, aunque sus funciones se limitasen a pasar de vez en cuando por allí para echar un vistazo y ver cómo iba el negocio, que sumados a las propinas del tío Gürtel, buenos serán al final del juego. Los socialistas andaluces, que en una mano se repartieron casi cien millones de euros de los EREs autonómicos, y, digo yo, que algo habrán ahorrado para, en esta partida, ayudarnos a cantar las cuarenta, bienvenidos sean. Los directivos bancarios, que, por poner un caso, en plena bancarrota de Caja Madrid se embolsan 71 millones de euros en  sueldos de órdago a la grande, bienhallados. Los políticos, que se  jactan de deberse a su país y pareja de juego, pasen y desfasen. La Iglesia, como en Chipre, católicamente pero con una riqueza que por mucho que uno busque no le encuentra cifra ni calificación más allá de "incalculable" y con otra ortodoxia, véase más romana, tipo sota de gladius.Y, ¡albricias!, el Rey. Españoles, el juego es nuestro.

La de Chipre es sólo una partida de ensayo. Prueba de ello es que nuestro Gobierno se empeña en afirmar que el rescate chipriota no tiene nada que ver con España, ergo, tendrá todo que ver. En breve, veremos un segundo lance en Portugal y, a continuación, la auténtica competición, con todas las cartas sobre la Meseta Central española. Lo raro es que no hayamos sido los primeros. Lo cierto es que, en cuestión de ahorradores y grandes fortunas, llevamos una buena mano. Se puede apostar a que nos sacarán de ésta como nos sacaron antes de nuestra bonanza económica. Pero poco...

2 comentarios:

  1. La incompetencia de los dirigentes políticos hace mucho tiempo que pasó a ser un asunto internacional, pues sus jefes así lo necesitaban desde el momento en el que sus ámbitos de actuación se fueron extendiendo por el espacio global cuando empezaron a fusionar sus mafias crecientes. Era necesario colocar a lo ancho y largo del planeta muñegotes que fueran pergeñando las legislaciones de manera bien coordinada, para permitir sus manipulaciones sin interferencias locales de nadie con dos dedos de frente.

    Y qué razón tienes cuando afirmas que el rescate chipriota tendrá todo que ver con España, puesto que nuestro gobierno ha dicho que no tendrá nada que ver. Más claro, agua. Creo que llegará el día en el que cuando se le pidan cuentas a un político por algo, argumentará en su defensa que dejó bien claro que iba a suceder ese algo, porque él había anunciado justo todo lo contrario.

    ResponderEliminar
  2. Un matiz, no alabemos la santidad de ninguna iglesia. La iglesia ortodoxa es la principal accionista de uno de los bancos a rescatar.

    ResponderEliminar

Artículos más leídos