martes, 19 de marzo de 2013

De dónde sacas para tanto como destacas

Me llama la atención, por su sonoridad supongo, la frase que encabeza este post y que hace tiempo que escuchamos casi a diario en tertulias y debates televisivos como un chiste dictado desde el encono. Porque cuando la crisis se alarga hasta el punto de que se podría contar empezando por "érase una vez", lo más duro es tener que ver cómo viven y cómo la viven algunos. Pero, antes de que comenzase el cuento, muchos nadaban en la apariencia, en esa feliz fantasía del gastar por no guardar y por que me vean, que se los ha llevado por delante a cuenta de lo que quisieron ser y no eran.

Hoy no tengo el día para defender causas imposibles porque me alteran ciertas situaciones. Me llama un conocido esta mañana, a vueltas con la crisis, porque lleva tres meses sin cobrar de la empresa en la que trabaja hace siete años y que hasta el año pasado le ingresaba dos mil euros mensuales. Si la situación no se resuelve, el día uno no paga el alquiler. No sé muy bien si era una llamada de desahogo en busca de consuelo o si esperaba algo más de mí, pero no consiguió ni lo uno ni lo otro. Dos mil euros por doce mensualidades por siete años, a mí me da una cuenta líquida suficiente para vivir muy bien y ahorrar para el próximo día uno incluso con tres nóminas de menos. Demasiados gastos superfluos y cerrar los ojos a lo que a muchos les ha pasado antes tienen la culpa de que su casero no vaya a cobrar el mes de abril. No he podido menos que zamparle que la apariencia sale cara. ¿Dónde está la filosofía de ahorro que alimentaba a este país, que recibe una bofetada y no tiene otra mejilla que ofrecer?

Decía Abraham Lincoln que "se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo". Y hay quien ha vivido en este sueño del que a la fuerza se ha tenido que despertar sin tener nada. Ésos son lo que han cargado con culpas a todos. Ésos que para compensar sus carencias adoptan una careta de lo que no son o tienen, haciendo una forzada exhibición de algo que no les pertenece. Hay a quien le enternece ver gente endeudada hasta el flequillo o malgastando todo lo que gana por que parezca que tienen lo que creen que la gente espera y valora. A otros deja de conmovernos lo que no es merecedor de que nos mueva una fibra. Las crisis están para eso, para pararse a reflexionar, para desenmascarar a los que viven de la mentira, para deshacer disfraces.

A todos se nos ha caído un poco la máscara de la buena vida. Al que perdió sus ingresos porque no previó que pudiera llegar el día. Al que los ve disminuídos porque ya no puede destacar en tanto. Al que todavía los conserva por eso de las barbas del vecino. Pero siempre nos quedará el que no se entera o no se quiere enterar porque, llegando a lo peor, espera que estemos el resto para seguir pagándoles el traje. Para esos, viene Ramón a dibujar una viñeta que todo lo resume y que reza: "El que quiera peces, que no salpique".

Nota de apariencia hasta el banquillo: Tanta es la falta de confianza de algunos que el artificio les ha salido a precio de justicia. Y, aunque a goteo, los que en otro tiempo fueran protagonistas de la foto que a todos nos hubiera gustado ocupar, aparecen a estas horas como lo que son en realidad. La investigación sobre la buena vida y el embrollo bancario de Iñaki Urdangarín empieza a ver la luz que proyectaba tantas sombras y tumba la tesis de que la Zarzuela obligara al duque a romper con su socio en 2006, momento a partir del cual el yerno del Rey no sólo no zanjó su relación económica con Diego Torres sino que la reforzó llegando a embolsarse más de un millón de euros de dinero público, que se sepa. De este engaño se pagaba el disfraz que fue el palacete de Pedralbes, la vida acomodada y la farándula que quienes dicen que no sabían, veían a diario sin cuestiones.
 
Nota de para chulo, chulo: En el incombustible caso Bárcenas, el número cinco está de suerte. Es el plazo en días que el juez Ruz concede al PP para que le aporte la documentación de todas las operaciones en efectivo desde 1990 a 2005, detrás de las cuales se espera encontrar la verdadera cara de este asunto. El señor Bárcenas, que no tiene bastante con lo que tiene, le demanda al PP 900.000 euros por despido improcedente. Y Floriano, entrando al juego del papel que no me toca, contesta que "es una pasta y no se la vamos a dar" en los mismos términos en que se entenderían dos poligoneros accidentalmente vestidos de Armani que se estuvieran jugando nuestros impuestos en una mano de cartas.
 
 

3 comentarios:

  1. Impecable argumentación, como siempre. Gente como tú tendría que dar y redactar las noticias.

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  2. Mucho antes de que empezara el cuento, cuando este país era Hollywood, me dolió la lengua de decir a todo bicho viviente que cómo era posible que no se dieran cuenta de que estábamos en una ruina sin precedentes, en el colapso total, que todo era mentira, que convencernos de lo contrario era la única manera que tenían los chorizos mundiales de huir por delante para ver si les pillaba el toro a los que vinieran detrás, pero que a nada que abrieran los ojos se darían cuenta de que era un puro decorado que no podía durar más que un rato.

    Si hubiera hecho una lista de todo lo que me llamaron, sería el comentario más largo de este blog. Pero no ha sido eso, ni mucho menos, lo que me ha cabreado. Lo que llevo fatal es que todas esas personas, que son muchas, muchísimas, ahora dicen al unísono que esta crisis se veía venir. Y para colmo -no tienen ni memoria- tratan de convencerme, mientras les miro estupefacto. Y todavía siguen hablando de crisis. Como si esto que nos viene encima hubiera tenido algún precedente en la historia de la humanidad. Yo no lo veré, pero no quiero ni pensar en las trágicas consecuencias del próximo parche, si es que llegan a tiempo para ponerlo, que será el más artificial y efímero, y en el que tendrán más necesidad que nunca de volver a aparentar y a convencer a todos de que esto es superhollywood. Ya no da más de sí el asunto, las diferentes mafias se han ido solapando el terreno hasta fundirse, y reventarán como un agujero negro. Y se llevarán todo por delante. Lo hemos hecho muy bien cerrando los ojos.

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