domingo, 31 de marzo de 2013

Que llueva, que llueva

Este año la Semana Santa se reduce una hora porque hay menos que celebrar. La primavera, también más corta, empieza a asomar pero poco. El fin de semana toca a su fin. Y el último día para mirar por la ventana deja de llover porque ya vale. Para mejor madrugar mañana, hoy me atacan un ejército de miasmas y el vecino de arriba, que desconoce por completo las normas de convivencia y la capacidad de aguante de un cuerpo con cuarenta grados de fiebre. Efectivamente, Ana Belén, así, el pensamiento no puede tomar asiento. Gajes de vivir en comunidad. Cuál será mi febril estado que he empezado a echar de menos a mi Mariano, esa musa que solía venir a verme cada una de estas tardes de domingo que sólo sirven para esperar al lunes. Y no sólo la nostalgia es mía, me consta, porque anoche, en el colmo del hablar por no callar, hasta al Rey le salían cuentas heredadas en Suiza, como al extesorero de aquél. No se nos vaya a olvidar que esto está hecho un cristo sin resurrección.
 
Desaparecido Mariano, el Consejo de Europa ha tomado las riendas y el pulso de la opinión pública. Como son más listos que el hambre que tengo esta tarde, se dan cuenta de que los casos de corrupción que asolan el país están mermando la confianza en nuestras propias instituciones y vienen a poner orden y concierto, que nos estamos desmadrando, Ada. La táctica del PP de matar a Bárcenas de indiferencia no vale. La oposición como opción de rescate ya no es lo que "EREs". La protección pantalla total de la Monarquía empieza a filtrar más que el agujero de la capa de ozono. Y las últimas maravillas arquitectónicas Patrimonio de la Humanidad sin estrenar, como aeropuertos decorativos a lo largo y ancho del mapa, el Estadio Olímpico de Sevilla, la Ciudad de la Cultura Gallega y otras tantas hasta siete cuando menos, parecen, a vista de rapaz, monumentos todos a la incoherencia. En fin, que la crisis del sector inmobiliario por sí sola ya no justifica el calado del mal de nuestras finanzas. Conclusión de la observación: a rascarse nuevamente el bolsillo. Y ¿para esto vienen? ¿Dónde está nuestro Mariano?
 
Como buen gallego y como yo, supongo que habrá estado viendo llover ensimismado, que le ha venido el mes de marzo para este menester como a una servidora la gripe primaveral. Ya nos adelantó hace unos meses que, a veces, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y ésa es la que viene siendo la suya desde que le salió la barba. Por eso también ahora, que sabemos que ha corrido la pasta como la lluvia tras el cristal, no hace sino esperar que escampe y dejar hacer. Lo mismo le da. Que vengan si quieren los consejeros del otro lado de la frontera que no tengo yo el cuerpo para diagnósticos. Que chille cuanto quiera el vecino de arriba que la fiebre me tapona los oídos. Que corran las cuentas en Suiza y el Ibuprofeno cada ocho horas. Y que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva.

1 comentario:

  1. Para ver el telediario y oír a los políticos decir paridas tipo STOP DESAHUCIOS = TERRORISTAS, mejor ver llover.

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