miércoles, 13 de marzo de 2013

Segundo día de cónclave y quinto año de crisis

Los purpurados (que yo los veo de rojo, pero será una ilusión óptica y que hace años que calzo gafas) afrontan el segundo día de elecciones. A mí personalmente me da rematadamente igual quién vaya a ser el nuevo vicario de Cristo en la tierra porque lo que quiero que me aclaren son otras cosas y porque estoy cansada, pero muy cansada, de haber estado oyendo durante años de la responsabilidad social que subyace a esta incansable crisis. De la ausencia de sentido cívico que se nos ha colgado del cuello desde el minuto cero. Del aplauso generalizado que anima la picaresca. Del gremio que no declara porque no factura aunque trabaja. De las familias que han adquirido y vivido por encima de sus posibilidades. De haber pedido sin contar lo que se debía. En resumidas cuentas, de haber sido unos jetas que hoy recogen lo que sembraron.

Me canso, pero mucho, de vivir de verdades que no son enteramente ciertas y que han echado raíces en el subconsciente de la ciudadanía que, como una cacatúa, sigue entonando por repetición el mea culpa. Porque es mucho más real que España es un país que, en la calle, funciona. España es un país con una vecindad seria. Es (o solía ser) un país de autónomos y pequeñas empresas que presentan legalmente sus cuentas. Un país en el que los trabajadores trabajan. Un país que no se mueve a golpe de soborno, en el que sus habitantes no compran al funcionario de turno para que les expida el DNI. En el que sus residentes pagan sus impuestos, protestando, pero en fila india. En el que conseguimos limar las desigualdades para que la convivencia resultara más justa. Y también es un país que, cinco años después, sigue cargando injustamente con el empobrecimiento, con la deuda y con la culpa.

Aprovechando que los periodistas se agolpan a las puertas del Vaticano, Rajoy sale de la "baticueva" para anunciar, porque le da por ahí, que hemos superado la crisis financiera. Y nadie le interpone una demanda por atentar contra nuestra inteligencia. Siendo todo un engaño, una estafa, un delito sin tipificar. Que me agotas, Mariano. Pero si debemos un billón de euros, alma de cántaro. ¿Dónde vas con ese hueso? Se ha solucionado el problema, dice, pero los desahucios siguen aumentando, los políticos se mean en la ley de la dación en pago, el número de parados sigue subiendo posiciones, cada día se celebra un ERE, los ahorradores continúan reclamando sus preferentes... ¿Y a él qué? El Presidente del Gobierno no está para estas minucias que no son sino la expiación de nuestras faltas porque el pecado fue tan nuestro como nuestra tiene que ser la pena.

Me niego a seguir escuchando lo que no es y a seguir abriendo los ojos (que se nos van a secar) ante la enormidad de lo que se nos ha venido encima. Que la mierda llueve desde arriba, desde la cúpula de políticos, bancarios y grandes empresas que conspiran en la cumbre, poniendo euros en polvorosa, para reventar la base. Y, lo peor, es que da igual quien gobierne. Esto no tiene solución, ni económica ni ética. No hay para partir sino para repartir de cero. Que no caben más injusticias en sus chaqueteros bolsillos. Que nos están pesando mucho tantos millones. Que no sostenemos más las etapas de la escalada. Que claven la bandera de la expedición en otra cima.

7 comentarios:

  1. Todo un poema, titúlalo "Sarcasmo, la ciencia del que vivió por encima de sus posibilidades" ;)

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  2. ¿Y cómo calificas el hecho de insistir en las urnas cada cuatro años para seguir avalando a esa cúpula de políticos que a su vez avalan a los banqueros que a su vez avalan a las grandes empresas que a su vez avalan a los cuatro lobbies que dominan el mundo y atraen y amasan las ingentes fortunas como un agujero negro a todo lo que se le acerque? ¿Tampoco tenemos la culpa de eso? ¿Y de ver de media más de cuatro horas diarias la televisión, quién la tiene? ¿Y de creernos el cuento de la necesidad de crecimiento continuado y creciente? ¿Y de seguir entrando a los trapos de La Roja, la marca España, Madrid dos mil no sé cuántos, Eurovisiones, Goyas, Óscares, y tantas gilipolleces y engañifas más, tampoco tenemos la culpa?

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    Respuestas
    1. Habemus, habemus culpam, sed non omnem.

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    2. No sé si dices que tenemos culpa, pero no toda, o que tenemos culpa, pero no todos.

      Si es lo primero, estoy de acuerdo, sólo los políticos la tienen toda.

      Si es lo segundo, también estoy de acuerdo: los niños no tienen la culpa de nada.

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    3. Tenemos culpa, pero no toda.
      Esa es la misma tesitura que defiendo en el post, aunque haya podido parecer otra cosa. Es cierto que no tomamos partido en la misma medida en que nos quejamos. También es cierto que hubo gente viviendo por encima de sus posibilidades, y gente que fue engañada y gente que no lo hizo y todos pagan el pato con la misma moneda.
      Lo que no puede ser es que encima la panda de corruptos que lidera el país tenga el cuajo de reconocer nuestras culpas y no las suyas, que son muchas más y mucho más serias. Que el cargo sea sólo para nosotros: el del delito y el del castigo.

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    4. Estamos de acuerdo en algo: todos tenemos culpa. Por supuesto que no toda, faltaría más. Si miramos uno a uno, es cierto que unos pagan más de lo que se merecen, otros menos, y los políticos, nada. Y los amos de los políticos, no sólo no pagan, sino que cobran, y a manos llenas.

      Pero según mis estimaciones del sumatorio, hoy por hoy la sociedad no ha pagado todo lo que se merece, aunque sólo fuera por el hecho de su pasividad. Y lo grave, indignante e injusto es que lo vayan a pagar otros que vienen detrás y que no tienen la culpa de nada. Las consecuencias siempre son en diferido.

      Y si los más culpables no pagan nada, es porque los menos culpables les damos el permiso periódicamente, con lo que tenemos que asumir la parte alícuota de sus culpas.

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  3. Pero es que si que es culpa nuestra, nosotros los ponemos y les permitimos seguir, nosotros jugamos a un juego que es injusto. Nosotros nos creemos que meter un papelito en una urna cada cuatro años es la fiesta de la democracia...

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