miércoles, 10 de abril de 2013

Desahuciar a la Banca

Llevo un buen rato, dos o tres minutos, dándole vueltas a la noticia en busca del cartón. No me puedo creer que de esta jaula de grillos políticos que viven sin vivir en sí y mueren cuando la cosa se pone fea de cirujía, haya saltado una, consciente del mal que aqueja a tantos. Me estoy refiriendo ojiplática al proyecto de ley aprobado en Andalucía para la expropiación del uso de viviendas a los bancos en pro de la necesidad de alquilar ese millón de inmuebles destinados hoy a la cría y cultivo del ácaro común. La consejera de Vivienda y Fomento, Elena Cortés, ha caído en la cuenta de que tal vez se podría hacer algo con el hecho doblemente absurdo de que haya gente sin casas y casas sin gente. Cuando nace un genio, no se puede sino encender un mechero entre la multitud.

Yo no diría tanto como que esta decisión del sur a la izquierda tenga alguna posibilidad de llegar a buen término. Me tendría que haber dado un ataque de ingenuidad y, de momento, no he notado síntomas. Pero me parece que es la primera parada de este via crucis en que la medida propuesta no va a pasar a los anales como instrumento de tortura. Por supuesto, el Gobierno General va a tardar un pestañeo en recurrir esta ley descerebrada que se redacta a lápiz y al buen tuntún. Por mucho que, se mire desde donde se mire, sea una contradicción de todos los principios del que los tenga si queda alguno.

Llevamos (llevan) años adorando una Constitución que se considera el padre nuestro de este Estado (lacrimógeno) de Derecho,  y de la que yo me aventuraría a decir que no han leído ni las tapas. Valga como prueba que para una vez que pretendemos cumplir con ella, se ha de montar la de San Quintín. Al tiempo. Pero, dejando la Constitución de lado, que tiene que pesar un quintal, intentemos arrojar un poco de sentido común a la cuestión. El Gobierno, todos lo sabemos, casi hasta los que lo componen, ha permitido que los bancos actúen en un marco absolutamente ilegal, y no lo digo yo, que lo dice Bruselas, que de esto sabe un taco. Los ciudadanos se han visto de patitas en la calle por distintos grados de morosidad, incluidos impagos de comunidad e impuestos de bienes inmuebles. Ahora viene a resultar que son los propios bancos los que deben un pastizal entre una cosa y la otra, ¿y quién los va a desahuciar a pesar del notición y del día que ha salido? Pregunten al maestro armero que, en estas cuestiones irresolubles, ha resultado ser siempre un crack. Por eso, no cabe esperar que este anuncio de justicia se llegue a materializar más que en un par de silbidos del sereno y a seguir durmiendo.

La realidad al final es que el problema de los desahucios no se está abordando de ninguna manera. La calle llega al congreso con un millón y medio de firmas y no ha servido para nada, por desolador que resulte. Lo primero y principal es y seguirá siendo garantizar la estabilidad del sistema financiero. Cualquier medida que favorezca al ciudadano desfavorece a los bancos y, por lo mismo, nos han de tener a dieta de ajo y agua por mucho que llegue una y se lea la Constitución. Queda así resuelta de una vez la duda de, si en cuestión de derechos fundamentales, en este país manda la Banca, la Política o el Pueblo. Y hasta aquí puedo leer.

2 comentarios:

  1. Y lo más triste es que lo que más sale en prensa es la "maldad" de los escraches.

    ResponderEliminar
  2. Pues sí, en cuestión de derechos fundamentales (¿hay algún derecho que no sea fundamental?), en este país (y en todos) manda, como bien dices, uno de esos tres:

    - La banca (con todo lo que hay detrás y delante de ella).

    - La política (delante de la cual está el pueblo y detrás la banca (con todo lo que hay detrás y delante de ella).

    - El pueblo (delante del cual está la política y lo que hay detrás de ella, o sea, la banca (con todo lo que a su vez hay detrás y delante de ella).

    Descartando a la política, que es puro decorado, y al pueblo, que también hemos llegado a serlo, no se me ocurre quién puede mandar en el mundo.

    ResponderEliminar

Artículos más leídos