viernes, 24 de mayo de 2013

El regreso de Aznar

Los políticos son como una enfermedad latente. De pronto, su nombre reaparece asociado a cualquier asunto como un síntoma de su potencial y se manifiestan poniendo en marcha toda su actividad. Esto es lo que ha sucedido con Aznar. Parece que José Mari se ha cansado de hacer abdominales y ha cantado que piensa volver con la frente marchita. Bajo la misma luz que alumbró la boda de su hija desde el cielo de la Gürtel, se revela hoy en toda la prensa como la opción para acabar con el bipartidismo. Le roba el plasma a Rajoy y, rodeado de un halo de modestia que le chamusca el bigote, se presenta como el mejor Presidente que, a todas luces, ha dado este país. Al frente de sus filas, propone que sea el PP el partido que se sustituya a sí mismo. Si Rajoy ha cumplido con su deber, José Mari más. José Mari va a cumplir, por orden de importancia, "con su responsabilidad, su conciencia, su partido y su país". Aparta, Mariano, que me tapas el sol. Rajoy se ha quedado pasmado (aunque pasmado, pasmado, Mariano venía ya pasmado de casa) al ver que quien, en los albores de la era digital, lo designó a dedo como su sucesor, le mete hoy ese mismo dedo en todo el globo ocular. Pero no se pronuncia.

Mariano no habla de ex presidentes, salvo, si acaso, de Zapatero un poco todos los días. Aznar se ha pronunciado otro poco tratando, nos parece a muchos, de señalar con su famoso dedo en otra dirección para que no nos detengamos en los cinco kilos de billetes que los hoy imputados en la trama Gürtel aportaron a la dote de la niña cuando eran personas normales. Al hilo de lo cual, se molesta (pero poco) en aclarar (pero poco) que el regalo de la luminaria fueron cosas del chico, que uno no tenía ninguna necesidad porque ya gozaba de sus buenos contactos en Endesa y que, de todos estos desaguisados y de su labor como presi, sólo cobró "lo que le correspondía". O con quién te crees que estás hablando, piltrafilla. A continuación, y con el PSOE "desaparecido", no le queda otra que ser él quien le meta un poquito de caña a Rajoy para ver si lo despierta, pero nada. Rajoy es inmune a la palabra.

Pocas operetas más nos quedan por ver representadas. La tomatada entre presidentes del mismo bando ya era de las últimas. Bien mirado, en el fondo, este paso al frente no ha sido más que una forma de declarar que a José Mari ya no se le puede tocar el bigote porque "pinchan en hueso". Una distracción desmedida para sacarse el polvo de encima, para lustrar los apellidos Aznar-Botella-Agag (por orden de importancia), para poner el mismo dedo de siempre sobre lo que no está al alcance del resto, sobre lo que no deben tocar ni los suyos. Una alarma que toca a rebato sobre el partido para cortarle la meada. Una foto en blanco y negro de los tiempos en color. Un conato de golpe de estado sin ninguna intención seria.

2 comentarios:

  1. A mí lo que más me fastidia es la exagerada cobertura mediática del suceso. Mucho se aburrían en las televisiones y las redacciones.
    Como sigan así el ego de Aznar va a explotar con tanto protagonismo.

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  2. Creo que hay que tener la poca dignidad que tienen José Mari y Felipito para andar por ahí dando lecciones de nada a nadie, y menos con la prepotencia que les caracteriza a ambos. Por mucho que sus sucesores la hayan cagado estrepitosamente, no creo que tengan nada de qué sentirse orgullosos semejante par de no sé cómo calificarlos (bueno, sí lo sé). Al menos a José Luis le puedo agradecer algo: que esté calladito, que está mucho más guapo.

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