sábado, 11 de mayo de 2013

San Viernes tarde

Ayer por la tarde, me encontraba poco y me recosté un rato a ver si se me pasaba la primavera. Esta mañana, a las ocho, me despierta una voz que me dice que llevo dieciséis horas durmiendo. "Calla, que me he quedado traspuesta, enseguida cenamos". Pero hace un día estupendo como para echarlo a perder cenando ahora. Me encantan las tardes de los viernes porque parecen el prólogo de una vida nueva. Los viernes acaba todo y, a veces (a mí me pasa), hay que sacrificar esa tarde para resetear. El sábado se es una persona nueva, sin ocupaciones ni preocupaciones hasta lo que parece una eternidad de cuarenta y ocho horas en blanco. Por debajo de la ventana transcurre el autobús urbano sin nadie en su interior y sin nadie en su exterior. La calle está limpia del trajín de ayer y no termina de despertar. Hasta el vecino de arriba tarda en hacerse notar. ¡Qué bendición!
 
Uno de mis mejores recuerdos de infancia es una de estas mañanas de sábado en que el sol entraba por la ventana y todo era silencio durante dos horas más. Después, corría a la cama de mis padres, porque mis padres estaban en casa las mañanas de los sábados, y descuidábamos el reloj hasta que nos reuníamos los cinco y había que desalojar por fuerza.
 
El sábado por la mañana es una sala de estar por estar en la que el sol se infiltra mejor que en ningún otro espacio gracias a la tarde del viernes, que se ocupa de bajar el telón de nuestra obra semanal. A primera hora, la mañana se tumba cómodamente en el diván del tiempo como quien tiene todo el trabajo hecho. Después, se incorpora suavemente para no interrumpir nuestros mejores sueños. Falta poco para que termine de levantarse y alumbre las dos aceras. Pero, de momento, me siguen sobrando el café y el periódico y el vecino de arriba y el movimiento en la calle. Bien miradas, las mañanas de los sábados son la vida que todos deseamos. La edad de jubilación de la semana. El mejor despertar tras una siesta de dieciséis horas. Y el mejor regenerante facial, sin duda.

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