jueves, 9 de mayo de 2013

Toma que toma

Mi Mariano está pletórico, nadie sabe bien por qué, pero, cuando le cambia el rictus leyendo el mismo alegato por enésima vez, es para echarse a temblar. En su discurso de ayer ante el Congreso de los Diputados se le quedaron los dedos que forman un dos disparados hacia adelante confiriéndole una imagen de Mariano manostijeras al que no va a haber plasma que lo detenga. De entrada, nótese, se ha recortado el pelo deshaciéndose de aquellos caracolillos tan graciosos que le adornaban los pabellones auditivos. Y le ha debido de llegar un vientecillo de ánimo por detrás de las orejas que le ha refrescado la alocución hasta el infinito y más allá: "Esto empieza a funcionar y llegará la cosecha". Una ya no sabe si pretende seguir cortando cabelleras o se prepara para recoger la cosecha este verano con sus propias manos(tijeras).

Mariano se escucha a sí mismo ahora mejor que nunca y se le abren los ojos como si se hubiera tomado una cisterna de café sin respirar para no perder ripio en su propia intervención. Y es que hay que estar o muy despierto o muy dormido para decir sin pestañear que al que no encuentra trabajo le importa muchísimo que el interés de nuestra deuda haya caído al cuatro por ciento. Efectivamente, es el tema de conversación que corre por toda la fila del INAEM. Lo tratan con tanto entusiasmo que alguno ha llegado incluso a perder el turno. Ésto es un signo de recuperación y no "la facilidad con que nos olvidamos de todo lo que hemos dejado atrás", sobre todo, para el que tiene que volver al final de la cola, que ya no se acuerda ni de lo que hace allí tan temprano.

Mariano vive con tal pasión la política ejercida por su Gobierno que cree que nos la contagia. Ojo, que el día menos pensado le pide el sostén a Soraya y lo quema encima del atril coreando un "oe, oe" con la corbata atada a la frente como un profesor Miyagi cargado de ácido. Tiempo lleva jugando con fuego a sabiendas de que hacer una hoguera en medio del campo de vez en cuando es el mejor abono y alimento para el terruño. Que Mariano, parece que no, y es que no, pero tiene un juicio en virtud del cual todo apunta a que no va a haber cosechadora para tanto fruto como la "mejor política de empleo" nos va a traer. Por eso no suelta las tijeras para decir que "España ya no necesita más". Dí que sí, Mariano, que bastante tiene.

Desde que Mariano ha vuelto a salir de casa todas las semanas, no damos abasto alternando el manual de análisis de texto con el de psicología transpersonal. Lo que hay que reconocerle es que ha convertido cualquier debate político en un programa de entretenimiento nacional con un liderazgo que ni el "Salvamé" (con acentuación aguda) diario. Cualquier tarde, Jorge Javier y Mariano se vuelven todo uno y comparten su cuota de pantalla con las mismas ilustres declaraciones: "Ayer obtuvimos una audiencia del 21%. Y todo esto, señorías, lo digo sin ningún asomo de triunfalismo". Con tan magnífica modestia, concluía también nuestro Presidente una de sus mejores actuaciones y, cuando todos se escondían tras el fervor de los aplausos y ya no podían verlo, se marcaba un zapateado hasta su lugar en el hemiciclo con ese arte deluxe que no se puede aguantar. "Toma que toma, que toma tá".

2 comentarios:

  1. Mariano vive en su mundo de luz y de color, lleno de plasmas y en el que le importa un pepino la gente...

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  2. ¿De verdad que seguís esperando algo de algún político en este mundo? Eso es fe, y lo demás es cuento. Y esperad a que hagan el recambio que me da la sensación que van a hacer en breve en el decorado. Mucho me temo que los que vengan, serán aún más tontos e ignorantes que los que se van. Aunque parezca imposible, que lo parece. Y lo peor es que volverá a haber apuestas con ellos, en una nueva sesión de forofismo.

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