jueves, 27 de junio de 2013

Fuera de lugar

La primera vez que me publicaron un escrito en una antología, yo tenía veinte años y una pluma nueva. Acudí a la presentación y firmé algunos ejemplares estrenando estilográfica. Después, empecé a recibir invitaciones para participar en tertulias literarias, encuentros de autores, recitales, etc, y, en todo el proceso, no hubo un momento en que me sintiera en mi lugar. La segunda vez, no asistí a la presentación.

Hoy, como consecuencia de la publicación de este blog, me encuentro de nuevo en el mismo punto. Me han pedido que colabore en un taller literario de una universidad y no sé cómo decir que sí o que no. A mí me gusta escribir, me gusta bailar con las letras y con las cifras, me gusta sentarme ante un ordenador y teclear, me gusta recabar información, pasear por la ciudad, por los estamentos oficiales, por las entidades bancarias, me gusta tomar un café o tomar el sol y mantener una conversación de dos o de cuatro, me gusta la tarta de queso, me gusta leer hasta en las cajas de galletas, me gusta escuchar, me gusta que me leáis, pero no me gusta hablar para muchos. Ése no es mi sitio. Lo anterior puedo hacerlo incluso bien, sobre todo, comer tarta, pero soy muy consciente de que no valgo para tener público. Me siento cómoda presentándome en este rincón y muy incómoda haciéndolo de viva voz tras un atril.

Porque uno puede ser un escritor aceptable y un aburridísimo orador, de la misma manera que se puede ser un buen registrador y un mal presidente del Gobierno, o ser un excelente profesor y un pésimo ministro de Educación. Sin embargo, la sociedad, inexplicablemente, se empeña en sacarnos de nuestro puesto para situarnos donde no sabemos estar. Nadie es capaz de cualquier cosa aunque tenga el valor de creer que sí.

Hoy tengo que tomar una decisión y también soy malísima tomando decisiones: o escribir para mí o escribir y hablar para ellos. Sentarme aquí a liberar tensiones o sentarme a seguir acumulando. Sentarme libremente o hacerlo por obligación...

Y lo único que tengo claro es que, de momento, me tomaré un café con tarta de queso y conversaré un rato más conmigo misma. Si alguno se apunta, por favor, de uno en uno.

6 comentarios:

  1. No todo el mundo sabe colocarse en su sitio, y como veo que tú sí, continúa sentándote libremente con el café y la tarta y conversando contigo misma. No sé cómo hablarás en público, pero me alegra mucho -por lo que a mí me toca- que no te merece la pena restarle tiempo a lo que haces extraordinariamente bien.

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    1. Gracias, Frac, porque la tarta de queso, aclarar, aclara poco.

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  2. Yo creo que ese es precisamente TU sitio. Una pluma y un talento como el tuyo no puede quedar recluído en este blog en las manos de cuatro admiradores.

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    1. Gracias, compañero. Acabas de sumir mi rincón en las profundidades de la nada...

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