domingo, 21 de julio de 2013

Viaje a la inopia

Hacer la maleta cuando se está hasta el gorro de Bárcenas se convierte en un placer (Mariano, toma nota). Me marcho. Empalagada de las andanzas del PP y su tesorero. Aburrida a más no poder. Mientras decido si empaqueto el bikini o el neopreno, me pregunto hasta dónde llegará la satisfacción de Urdangarín, cuyas faltas pasan como un fantasma sobre las líneas impresas desde que el des-gobierno vive en ellas. O dónde queda el caso de los EREs andaluces, mucho más grave, de momento, que el que llena periódicos en exclusiva desde que Luis el Cabrón se convirtiera en el amo del calabozo. Me voy cansada de no ver, oír ni leer nada más cuando la noticia más destacada esta semana titulaba: "La Virgen del Rocío aparece en los papeles de Bárcenas. Todo dios podría estar implicado en la trama". Y no sé si llevarme zapatillas o sandalias.
 
Recapitulando lo más relevante de la actualidad, me doy cuenta de que cabe todo en una línea, por tanto suscribo a Margallo cuando dice que, para decir chorradas, me callo y no empaño más la marca España que bastante vaho lleva. (El cepillo de dientes, que no se me olvide). Me llevo además la triste esperanza de que, para mi regreso, el juez Ruz haya terminado con el papeleo de Bárcenas, Cospedal de la Mancha haya declarado lo que le haya parecido y Rajoy y España descansen los dos a una de tanta bobada. En fin, que mientras escampa o cae el diluvio universal, ésta se pira para no ver ni lo uno ni lo otro.
 
Al cerrar la maleta, me queda la impresión de que este hartazgo no es personal. El país entero está desmotivado. Prefiere dejar de informarse porque considera que es más feliz sin conocer los detalles. Esa es otra de las razones, Pedro J., de que su periódico no se venda por mucho que lo escriba sentado en una celda de Soto. Pero, a mí, esta noche, me es indiferente.
 
Mañana amaneceré a orillas del lago di Garda sin prensa, sin hambre de actualidad y sin tensiones. Con el ánimo a punto para que me lo den todo hecho. Con la mochila cargada de otros mapas. Con la mirada puesta en otros horizontes...
 
Guardadme el sitio, que es mío. Y haced lo que podáis por que, en estos quince días, las buenas noticias salten a la primera página.
 
Ciao, blogueros. ¡Nos vemos a la vuelta!
 

martes, 16 de julio de 2013

Mariano y los filisteos

Mariano se come las comparecencias y las ruedas de prensa como si fueran rosquillas. Da igual que lo acusen de haber cobrado sobresueldos, de ser el único presidente barbado al que le ha dado un aire sin que se le mueva un solo pelo o de haber intimado con el mayor delincuente que ha dado la prensa de este país hasta que a éste se le pillara con las manos en la caja. Él se niega a dar explicaciones, porque no nos las merecemos, dejando claro que, si la jeta de Bárcenas no cabe en la foto, la suya es imposible de completar en una secuencia de tres. Y no es lo peor la dimensión que alcanza de frente o de perfil, sino que no hay cabeza humana en la que quepa la posibilidad de hacerlo peor. Hasta el ratero más cutre sabe que la regla de oro del choriceo es no dejar huellas en la caja, pero los políticos de hoy en día están hechos de otra pasta. Por eso, allá van los peperos con el santo cuajo que es menester gastarse para dejar la caja cubierta de dedos, documentarlo todo, firmarlo y permitir que la gaviota se cague encima del saldo antes de salir volando. Elaborar un diario contable con los pufos dinerarios del partido es el colmo de la incompetencia choricera, y registrarlo a mano alzada es, simplemente, el colmo.

Mariano no considera pertinente dar una explicación a lo que él todavía cree que es misterio. Sería como si David Copperfield saliera a explicarnos el truco. La gracia de la magia radica en disfrutar del vacío que deja lo que antes ocupaba la oquedad de las arcas. Conocer las causas de la maravilla extingue el ilusionismo y consigue que nos mosqueemos lo justo y necesario mientras Mariano y sus secuaces piensan que nos siguen maravillando. Mariano, después de la nada, todavía espera su aplauso. Perdónanos, Mariano, por ser unos cotillas de escalera empeñados en desmontar la supuesta veracidad de la que durante años habéis vivido tú y los tuyos.

Al final, a Mariano, que no es tan lerdo como parece, le ha importado más su Luis que el país al que cree gobernar. Al tiempo que la caja B empezaba a rebosar y se salían los billetes por los lados a la vista de cualquiera, Mariano intercambiaba con Luis mensajes, fuertes abrazos y llamadas perdidas de "pienso en ti". Mariano le brindaba su apoyo y el consuelo que no sabe proporcionarle a ningún otro español. Luis, por su parte, le guardaba la ausencia y el silencio hasta que, al mirarse al espejo redondo de su celda de Soto, fue consciente de que estaba más solo que el propio Mariano en una rueda de prensa de esas que se merienda cuando se le antoja. El desamor es el dolor más agudo que existe. La venganza se sirve en sobre vacío. Bárcenas vuelve a hacer el reparto y decide que, una vez más, cobrarán todos. Bárcenas, hoy, es el mismo Sansón descansando en el templo de los filisteos.

domingo, 14 de julio de 2013

Nacida el 14 de julio


Yo nací un día como hoy. Un catorce de julio de cuarenta y tantos grados. Tal vez por eso me hierve la sangre. Mientras los franceses tomaban la Bastilla, yo tomaba la sala de partos con el mismo ímpetu, Suárez tomaba el Gobierno y el pueblo español luchaba por retomar su soberanía. España se afanaba en salir de una dictadura que la había tenido doblegada durante cuarenta años. Ese día, cargaba un déficit de 5.173 millones de pesetas con los países del Este (quién lo pillara). Las Fuerzas Sindicales denunciaban una situación económica grave, en progresivo deterioro, y cuyos efectos principales recaían sobre las espaldas de los trabajadores con el aumento del paro, la inflación creciente, el empeoramiento de las condiciones de trabajo y vida, la ausencia de mecanismos adecuados de subsidio... Para echarse a llorar. Así que eso hice. Y ya no paré hasta los nueve años.

Sin embargo, hay cierto consenso en que solía ser una niña agradable que no recuerdo. Nada que ver con la cascarrabias en que me he convertido revolución tras revolución. A los tres años, dicen, fui consciente de que, si el planeta giraba alrededor del sol y sobre su propio eje, todos dábamos vueltas sin llegar a ningún sitio y sin saber dónde nos encontrábamos exactamente (así, se me cayó el chupete). A los diecisiete, suspendí Filosofía contra todo pronóstico. A los dieciocho, cumplí la mayoría de edad y decidí irme del bolo y, a los veintiocho, de casa.

Hace doce años que besé al que no pretendía ser el hombre de mi vida, hace nueve fingió que me pedía matrimonio, hace cinco minutos me felicitaba como si el hecho de haber nacido fuera algo que me tiene que reconocer en cada aniversario. Mi madre, la pobre, también me felicita aunque ella fue la única, de las dos, que trabajó aquel día. Yo sólo aparecí de repente cubierta de mocos y no he vuelto a hacerlo más. Tampoco creo que nadie me hubiera vuelto a felicitar por algo así. Con treinta años supe que la vida es sólo un conjunto de números con el que operar y no el cuento en el que quería creer. Una suma de elementos y una resta de tiempo; una secuencia de promesas que no tendremos ocasión de cumplir. Y éste es el año en el que quien no me conoce ha empezado a llamarme señora. Se acabó.

Hoy empiezo a mirar hacia atrás en lugar de hacia adelante, algo que no tendría tanto de malo si no fuera porque, hace cinco julios, decidí olvidarlo todo y lo conseguí. Guardo alguna imagen fija y pocas sensaciones. Sé que el día en que cumplí seis años, quería cumplir veinte. Ahora querría volver a cumplir treinta, aunque creo que aquel año tampoco fue tan bueno. Mi padre dice que soy joven, pero me doy cuenta de que lleva toda la vida diciéndome lo mismo. Mi madre llora y así lo dice todo. Quizá porque, con el paso del tiempo, ella ha conservado la memoria mejor que yo y de eso le sirve. Son las mejores personas que he conocido.

A estas alturas, debería saber algo acerca de cumplir años y, sin embargo, me sigue pillando desprevenida cada catorce de julio. Como nunca he tenido que soplar velas porque no he tenido velas que soplar, siempre me ha parecido que el día de mi cumpleaños no iba conmigo. Por otra parte, conforme el tiempo pasa, esto se va poniendo más triste que el canto de Alex Ubago. Lo de cumplir años debió haber estado bien cuando tenía pocos, pero empieza a hacerse tarde. Hay quien considera que éste es un buen momento para hacer balance de los logros conseguidos. Pero también hay quien considera que el ajedrez es un deporte. Digamos, pues, que cumplir años es algo anecdótico y que, este año, me planto.

Desde que nací, han pasado algunos días, los mejores y los peores de mi vida; todos. Hoy, sólo tengo éste y, mañana, ya no. Allí afuera, todo permanece. Las Fuerzas Sindicales han ido perdiendo algo de fuelle en pro de otros beneficios exclusivamente suyos. Por lo demás, nada ha cambiado. Los franceses toman la Bastilla una vez más; el Gobierno español sigue en juego; la situación económica es grave de necesidad; el paro aumenta progresivamente; España  continúa endeudada de la punta de Tarifa al Pirineo y yo y mi madre todavía lloramos en esta sala de partos. Qué verdad es que el tempus fugit y nada más.

miércoles, 10 de julio de 2013

El principio y el fin

Sarbá el avzeado letcor, poqrue lo es, que el odren etsalbecido al tarnscirbir las pabalras no codniicona la ieda pirnicpal. Para que un tetxo sea copmrpensilbe, tan slóo es nesceario que la pirmera y la útlmia lerta de cada plaabra cosnevren su pocisóin; el retso se relococa a covneinencia con el fin de copmrenedr el mesnaje. Caundo se etnere mi parde, se va a mesar los balcnos cablleos hatsa la cavlicie. Toda la vdia pagnado clogeios, para etso. Por lo vitso, el ojo hunamo, como cauluqier epsañol, lee por ecnima, ovbaindo los deatlles, preo, al fnial, etnedner, enitedne.

El ojo de Epsaña no nescetia más dtealles para cnoevnrecse de lo que ya teine calro. Etnre unos pcoos, se han rerpaitdo la tatra etnera y sólo hace ftala leer los nobmres de los figruantes en el rerapto, tarnsrcitos en los pepales de Bárcenas que decsasnan sorbe la mesa del jeuz Ruz. El odren no atlerará el pordutco. Y el teipmo tapmoco varairá el retsluado. Etsamos casnados de tarmpas que a naide enagñan. Saebmos cómo epmezó todo. Nos fatla cloocar la útilma lreta. ¿Era raelmnete nesceario epserar a que Luis cofnesara que sus peaples eran suyos relaiazdas las purebas calgiráifcas? ¿Era nesceario djear paasr tdoo etse teimpo para ingerasrlo en pirsión y que epmeazra a cantar lo que ya imgaianmos? ¿Hcae fatla que paesoms por todo etse porecso?

Dpseués de rpeetir hatsa la scaeidad que esa cotnablidiad nucna exsitió, que la lerta no era syua, que ncuna se porduejron paogs irrgeualres en el patrdio, que no sbaía de lo que se le etsaba acsuadno, hoy, a la smobra de los baorrtes de Soto, le da un glope de luicdez y relsuta que dijo Deigo. Meinrtas, el PP siuge cosniedrnado que es mchuo más dgino pasar por tnoto que por choirzo y cotniúna sin hcaer delcaarcoines como si el fagno no les rmeoajra la braba hace aoñs o como si ndaie se etsuveira dnado ceunta por lo bein que lo neagorn.

Por si asaco haíca fatla, la amaneza de Bárcenas pedne de un hlio sorbe la cebaza de Mariano. Preo no era nceeasrio. Sambeos cómo epmezó todo. Aohra, como dice agluien que conzoco un poco, y poqrue no me haecn fatla las tnitas del mdeio como aetstigua la froma en que me he mloetsado en escirbir etse post, por Dios, cuténenme el fianl del ceunto, que el retso ya me lo ivnetno.

martes, 9 de julio de 2013

Son pocos

El 83% de los españoles considera que los partidos políticos son la institución más corrompida y, a mí, me parecen pocos. El caso EREs acumula un centenar de imputados y, a mí, me parecen pocos. El PSOE e IU consideran que, si Rajoy no puede decir la verdad, tiene que irse y, a mí, me parecen pocos. El rescate de tanto choriceo nos ha costado ya ochocientos cincuenta euros por cabeza y, a mí, me parecen pocos. Más del 26% de la población de España es pobre y, a mí, me parecen pocos. La cifra de parados se eleva a seis millones, mientras un 10% de los consejeros en las 35 empresas más importantes del país son expolíticos y, a mí, me parecen pocos. El 25% de los que no pueden pagar la hipoteca, carece de ingresos por completo y, a mí, me parecen pocos. Un tercio de los afectados por la hipoteca asegura que, en algún momento, la cuota del préstamo ha supuesto el total de los ingresos familiares, y, a mí, me parecen pocos. La Policía Nacional detiene a cincuenta y ocho ciudadanos en Tarragona por fraude a la Seguridad Social y, a mí, me parecen pocos. Hoy, a España, le quedan dos años para empezara crecer y, a mí, me parecen pocos. Los españoles, después de lo antedicho y algo más, hemos llegado a la conclusión de que todos son culpables y, a mí, me parecen pocos.

Con la riqueza que se ha generado en este país durante décadas y con el desfalco que de ella se ha hecho durante décadas, a mí, todo me parece poco.

A mí, me gustaría vivir en una España en la que ese trabajo descansara en una cuenta común y no en las de unos pocos. Me gustaría verme representada por un Gobierno que partiera la pandereta en la mesa de Bruselas defendiendo los intereses de la nación. Me gustaría que cada uno de los cargos públicos que pagamos se hiciera cargo de su cargo con honestidad. Me gustaría que el esfuerzo de austeridad que hacen algunos fuera repartido entre todos. Me gustaría tener un Presidente del Gobierno que reconociera abiertamente lo que Bárcenas es y pudiera decir que merece estar en donde está después de devolver cada céntimo de euro. Me gustaría que mi voto y el de todos mis compañeros no fuera un acto de fe o de irresponsabilidad. Me gustaría que no hubiera un sólo hogar sin ingresos. Me gustaría que ningún niño tuviera que comer fuera de casa o dejar de comer. Me gustaría que no estuvieran sólo unos pocos saliendo de la crisis por la puerta de atrás.

Pero también me gustaría una cuenta en Suiza como la de Luis, un jaguar como el de Anita, un palacete como el de Iñaki, una casita como la de Espe, un trabajo como el de Letizia, unas vacaciones de seis meses, los ojos de Angelina Jolie, un pelo Pantene, una sonrisa de anuncio, que se callara Karmele, mandarlos a todos a por uvas, vivir a mi antojo, tres deseos y medio o seguir siendo inmortal hasta que se demuestre lo contrario. Y, aquí estoy, muriéndome de risa. Viendo pasar por la calle a un país que pretende organizar unos juegos olímpicos, el país de Eurovegas, el país de los futbolistas multimillonarios, el de las grandes efemérides, el de la Casa Real que vive por encima de nuestras posibilidades, el de las grandes fortunas, el de la corrupción y el fraude fiscal sin límite ni justicia y que no tiene dónde caerse ni tenerse en pie.

lunes, 8 de julio de 2013

Cumplir por cumplir


La primera vez que escribí en este blog fue en el año 2006. Le dediqué cinco posts y lo abandoné en la inmensidad cibernética. Tengo que culpar a mi falta de constancia de esta segunda ausencia. Hace unos meses, sentí la imperiosa necesidad de regresar a este rincón a desahogar un grito y a cumplir con un desafío. No creí que un blog personal pudiera despertar el interés de nadie. Por eso, tengo que dedicaros unas líneas a los que me coreáis las neuras sin conocerme más allá de estas palabras: a El artillero ilustrado, Ismael, gracias por llegar hasta aquí y quedarte a participar de cada una de mis pataletas; a Fractalio, que patalea conmigo incluso mucho más indignado; a Insignificantius, que lucha en su propio rincón y, a veces, más de lo que puede, en éste; a los "chicos" de la Universidad Popular, que me buscan y me encuentran; a mi buena amiga I.P., que siempre está y colabora para que otros estén (ella sí me conoce, más de lo que querría); a sus tías, que también me regalan su tiempo; a Grosmila, que, por pesada que me ponga, hace el esfuerzo de tragarse cada palabra; a mi compañera Lau, que comparte conmigo mucho de esto; a los que pasáis sin haceros notar; a todos los que os asomáis a esta ventana desde aquí o desde EEUU, Alemania, Francia, Argentina, Brasil, Venezuela, México...; a mi chico, que soporta que me siente frente a vosotros durante horas. Va por todos.

No puedo dejar de romper una lanza, agradecida, a favor de los que me regalan el tema del día cada día: por mi Mariano, que no deja de meter la pata para darme pie; por todos y cada uno de sus ministros, que conforman un circo perfecto; por la Zarzuela, que sigue siendo puro teatro; por mi amiga Puri, que le sonríe a la vida y consigue que la vida le devuelva la sonrisa; por los vecinos del barrio en el que vivo y los del barrio en el que trabajo, que se dejan observar; por Alfredo, que me suministra la cafeína de primera hora; por la prensa del día, que me acerca más y mejor la realidad; por los payasos de la tele, que siempre fueron un modelo a seguir; por los que respiráis junto a mí y tantas veces me inspiráis con vuestro aliento... Sin vosotros, este espacio no hubiera resurgido de sus cenizas.

Este blog supera hoy las 10.000 visitas reales en siete meses. No son muchas ni pocas, pero, para mí, son todas un motivo de alegría. Si alguna vez os hizo sonreír, si os hizo pensar, si os hizo soñar, si os hizo leer, me doy por pagada.

Gracias a todos. Porque un texto que no se lee es un texto que no se ha escrito.

 

Edelweiss

Después de gastar todo un fin de semana pintando la habitación del fondo con tierras florentinas, a mi señor marido le sobreviene el geográfico capricho de colgar en la pared un mapa de España en relieve de dos metros cuadrados que tapa una pared de esquina a esquina, o el equivalente a cinco horas de brocha. Claudicar o firmar el divorcio, he ahí la cuestión. Mi abuela decía que hay que obedecer a los antojos para que la criatura no nazca con alguna mancha, y este antojo venía de lejos. Dos años con el mapa colgando de la conciencia nos iban a traer una criatura con piel de dálmata. No podía sino sacrificar la pintura decorativa.

El sábado viajamos al norte a recoger el planisferio. Por increíble que parezca, estas aficiones son difíciles de satisfacer por cuanto no se encuentran donde uno creería poder hacerlo. Una pequeña librería en la calle mayor del Pirineo conserva alguna de estas reliquias. Será que el relieve de España empieza a formar parte de la Historia. El dueño del local parecía no haberse visto en otra de éstas en mucho tiempo. Frente al interés de mi chico por los planos, interrumpido por mis constantes quejas y detallada descripción del infravalorado arte de las paredes, iba dibujando una sonrisa que iluminaba la calle entera. Con el cariño que se imprime en lo que tanto se quiere, fue estampando el género de un nuevo relieve con el que consiguió que la querencia del susodicho mapa se multiplicara por dos, condenando a mis tierras florentinas al oscurantismo más absoluto. En un momento vivido a cámara lenta, para la librería, el precio de las adquisiciones se redujo un 10%, para mi marido, se convirtió en un regalo y, a mí, casi no me importó inmolar mi trabajo de dos días en pro del negocio de un día, que sigue alumbrando la calle mayor.

Para compensar mi absurdo disgusto, el librero me regaló una flor edelweiss presa en un marcapáginas. Una especie única que, como los pequeños establecimientos de hoy, sobrevive en condiciones extremas.

A todos los que todavía conserváis ese algo especial, ¡feliz lunes!

jueves, 4 de julio de 2013

¿Zarzuela? ¿Me escuchas? Cambio

Efectivamente, el Rey está sordo. Él mismo lo ha reconocido en alguna ocasión pública. Hoy los titulares se explican así o por un problema acústico en Zarzuela, adonde llega la voz con retardo, como en esas conexiones con un enviado especial al otro lado del mundo en que el pobre reportero parece lerdo contestando tarde y mal. Cuatro meses ha tardado la Casa Real en comunicar que la herencia que Don Juan Carlos recibió de su padre hace veinte años en una jugosa cuenta helvética se la gastó en pagar deudas. Efectivamente, España, tenemos un problema de comunicación, y los gastos pudieron ser deudas del Conde o princesas alemanas porque en cuatro meses y veinte años no se ha recuperado ni un solo papel que dé fe de aquello. Para que luego presuman de iguales. Esta princesa que suscribe ha tenido el soberano placer de recepcionar alguna comunicación de inspección de Hacienda o de Trabajo o de Tráfico y, en el mejor de los casos, he contado con un mes para responder y documentar. Que, si la inspección es la de la caldera de gas, el aviso llega el día de antes y, al del mono azul, le importa un rábano si estáis en casa tú y la caldera al mismo tiempo o no.

- Tst, un respeto, que Don Juan Carlos está mayor.
- Eso sí. Bueno y ¿qué hay del impuesto de sucesiones?
- Pues, Su Majestad está convencido de que se pagó, pero tampoco guarda nada. Vamos a ver si Hacienda encuentra algo. (Ring, ring) Buenos días ¿Está Hacienda?
- Sí, aquí es. Un momento, a ver si ha vuelto, que la he visto salir a tomar café hace unos cuarenta minutitos. (...) Disculpe, sí, ya está en su despacho, ¿quién la llama?
- De la Casa del Rey.
- Le paso. Oiga, y que sentimos lo de la niña.
- Nada, hombre, eso ya está aclarado.
(...)
- Hacienda al aparato, dígame.
- Aquí, La Zarzuela. Oye, Hacienda, mira, que es que estamos con el rollo de la herencia de Juan Carlos. Tenemos el salón de los relojes como una leonera; Sofía, loca perdida; y, de lo del impuesto de sucesiones, no sale nada. ¿No tendréis vosotros algún legajo por allí?
- Uy, uy, uy. A ver, dame el DNI de Juan Carlos. 
- El 10.
- La nota, no, el DNI.
- Sí, que el DNI es el 10.
- ¿El 10? Nada, nada, que no estamos nosotros para DNIs de dos cifras. ¿De cuándo es esto?
- Buah, de hace veinte años o así.
- Vamos a hacer una cosa, les decimos que más de veinte años no guardamos nada y, si acaso, que dimita Montoro y ya está.
- Venga, pues así lo dejamos. Hecho. Si lo sé, te llamo antes.
- Cuando quieras. A partir de las doce y no más allá de la una, aquí estamos, al pie del cañón.
- Pues hala, gracias por todo. Mañana sacamos el comunicado y acabamos con esto. Hasta otra.
- Eso, hasta la próxima.

Me juego la letra Ñ del teclado a que no hay lo que tiene que haber para que cualquiera de ustedes se persone en Hacienda, solicite la documentación que necesita para probar que pagó un impuesto de sucesiones, y Hacienda le solucione el entuerto o salga de rositas con un "estoy convencido de que lo pagué, pero no lo puedo demostrar". Sin embargo, a alguien que tiene un 10 hasta en el DNI, ¿quién lo cuestiona?

miércoles, 3 de julio de 2013

En un banco a la fresca

Esta mañana he visto lo más grande. Cumpliendo con mis quehaceres ordinarios, he entrado en una entidad bancaria en la que había dos señores, que sumarían unos ciento sesenta años a golpe de vista y primaveras, sentados en sendas sillas. Antes de pasar por caja, les he preguntado si esperaban ser atendidos y me han dicho que no. Después de diez minutos esperando mi turno y oyendo cómo se entretenían en comentar la aparición de cada par de piernas que iba entrando con faldas, he caído en la cuenta de que no estaban esperando nada. Simplemente, habían decidido pasar la mañana sentados en un "banco" a la fresca del aire acondicionado. Y en todo su derecho. Se han levantado inspirados esta mañana, y se han dicho el uno al otro: "si esto lo estamos pagando entre todos, estas dos sillas deben de ser las nuestras. Siéntate, Manolo, y pide lo que quieras que yo invito".

Me encanta esta gente cargada de vida hasta la chepa que no tiene nada que hacer más que alumbrar alguna genial idea después del primer café con leche. Asumiendo que el físico no se encuentra en condiciones de manifestarse abiertamente en la calle con el calor que sopla, allá va una pareja de mentes preclaras para expresar su desacuerdo sin levantar la voz ni un tono. Estos cuerpos de la posguerra que han pasado más hambre que un maestro de escuela de ayer o de hoy, llegan cargados de recursos y poca disposición para volver a vivir en la desigualdad. No estamos para pegarle fuego al Congreso, pero nos vamos a sentar donde nos salga de los ochenta cumpleaños. Nos habéis recortado la pensión, el trabajo de nuestros hijos, la educación y la merienda de nuestros nietos; venid y recortadnos ahora las patas de estas sillas que llevan nuestros nombres. Desde hoy, la plantilla de la sucursal que hace esquina en la Plaza Roma cuenta con dos nuevos empleados quedando la cosa como sigue: José Luis, director general; Marina, subdirectora; María José y Pedro, cajeros; Manolo y Eugenio, comentaristas. Y, mañana, una servidora, minifalda de escándalo.

Nota que avala el asentamiento: La Junta de Extremadura ha decidido crear una veintena de comedores escolares para que los niños con padres sin recursos puedan seguir comiendo este verano. A este menester, se van a dedicar 600.000 euros. Para la Banca, que se lo ha comido todo, se han destinado 100.000 millones. ¿Es o no es para acomodar los santos reales a la sombra de sus techos?

lunes, 1 de julio de 2013

Hacienda somos todos los tontos

Ayer por la tarde, como en la calle caía un sol de justicia que ni en Soto del Real, me tumbé y me dejé empapar por un debate televisado. Entre otros asuntos de los que también caldean el ambiente, se intentaba resolver la duda que a todos ofende. ¿Ha disfrutado la Infanta Cristina de un trato de favor en alguno o en todos los ámbitos por los que se han paseado sus negocios? El más reciente, su paso por Hacienda, fue la gota que colmó el vaso de gintonic provocando la salida atropellada de Montoro a recitar una sarta de idioteces que han hecho dimitir por vergüenza a la directora de la Agencia Tributaria. Yo también habría salido por patas. Andaba la discusión in medias res, cuando me llamó mi madre muy interesada en hablar del tiempo que hacía y de lo que íbamos a comer hoy. Al colgar el teléfono, dirimidas estas cuestiones de crucial importancia, había aparecido en plató como una seta de verano un señor muy coherente, cuya presentación me perdí entre el calor y los macarrones, que explicaba con claridad meridiana cuál es el tratamiento que, al nacer infanta, se te procura en una Administración.

Todos los DNIs de los contribuyentes se encuentran incluidos dentro de una misma base de datos. Sin embargo, hay ciertos números a los que no puede acceder un funcionario cualquiera. Aquellos que identifican al de la foto con sólo dos cifras, y quizá algunos otros, son tratados por funcionarios de alto rango de los que se daba a entender que no accedían a su puesto por oposición pública sino por méritos políticos privados. Algo tan inusual en este país como aquel caso aislado en que el secretario de Estado de Hacienda, Fernández Ordóñez, se convirtió por arte de birlibirloque en consejero del Banco de España para traernos hasta donde estamos con el mismo arte. Donde haya un político para desfacer entuertos que se quite todo lo demás y se lleve bien lejos. Resumiendo la comparecencia, lo que vino a atestiguar es que, si los datos fiscales pertenecen a un ciudadano peatonal, los trata un funcionario de Hacienda del montón, pero, si son los de un ciudadano de alta cuna, los trata un alto cargo de la Administración y nadie más. Funcionarios de distinto rango para ciudadanos de distinta ralea. El prudente tertuliano no resolvió si los criterios de control son los mismos para unos y otros porque a la vista está, ni informó de quiénes son todos los "contribuyentes" cuyos datos no pueden ser observados por cualquier ojo administrativo porque para qué si no somos ni usted ni yo. Tampoco aclaró dónde pudo gestarse el error de trece notarios y el fisco que han dejado la profesionalidad de Hacienda al nivel de una chapuza barata. Aunque a este respecto, sí quiso declarar que los funcionarios y el sistema informático de la Agencia Tributaria son incuestionables y recordar que un notario no da fe de lo que no se documenta debidamente.

Luego, lo dijo todo. Errores, poquitos; dimisiones, insuficientes. Lo que no se puede permitir es que, una vez más, paguen justos por pescadores. Se pongan como se pongan los que se ponen donde no deben, quedó nuevamente a la luz dónde duerme la incompetencia. Que, en el afán por politizarlo todo, se han llevado a la nación por la barranquilla. Que no podemos creer en nada. Que no se puede confiar en una Administración que no nos mide a todos igual. Que no se puede vivir al amparo de una justicia ciega y manca que condena a uno y perdona a cientos con las mismas pruebas y distintos criterios. Que esto es un sindiós por mucho que se empeñen Rouco, Wert o el Papa Francisco en predicar lo contrario. Que en este país hace un calor que le hierve la sangre a cualquiera. Que, por si la duda no ofendía lo bastante, ahora, ayer y siempre, Hacienda somos todos, pero unos más que otros.

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