martes, 16 de julio de 2013

Mariano y los filisteos

Mariano se come las comparecencias y las ruedas de prensa como si fueran rosquillas. Da igual que lo acusen de haber cobrado sobresueldos, de ser el único presidente barbado al que le ha dado un aire sin que se le mueva un solo pelo o de haber intimado con el mayor delincuente que ha dado la prensa de este país hasta que a éste se le pillara con las manos en la caja. Él se niega a dar explicaciones, porque no nos las merecemos, dejando claro que, si la jeta de Bárcenas no cabe en la foto, la suya es imposible de completar en una secuencia de tres. Y no es lo peor la dimensión que alcanza de frente o de perfil, sino que no hay cabeza humana en la que quepa la posibilidad de hacerlo peor. Hasta el ratero más cutre sabe que la regla de oro del choriceo es no dejar huellas en la caja, pero los políticos de hoy en día están hechos de otra pasta. Por eso, allá van los peperos con el santo cuajo que es menester gastarse para dejar la caja cubierta de dedos, documentarlo todo, firmarlo y permitir que la gaviota se cague encima del saldo antes de salir volando. Elaborar un diario contable con los pufos dinerarios del partido es el colmo de la incompetencia choricera, y registrarlo a mano alzada es, simplemente, el colmo.

Mariano no considera pertinente dar una explicación a lo que él todavía cree que es misterio. Sería como si David Copperfield saliera a explicarnos el truco. La gracia de la magia radica en disfrutar del vacío que deja lo que antes ocupaba la oquedad de las arcas. Conocer las causas de la maravilla extingue el ilusionismo y consigue que nos mosqueemos lo justo y necesario mientras Mariano y sus secuaces piensan que nos siguen maravillando. Mariano, después de la nada, todavía espera su aplauso. Perdónanos, Mariano, por ser unos cotillas de escalera empeñados en desmontar la supuesta veracidad de la que durante años habéis vivido tú y los tuyos.

Al final, a Mariano, que no es tan lerdo como parece, le ha importado más su Luis que el país al que cree gobernar. Al tiempo que la caja B empezaba a rebosar y se salían los billetes por los lados a la vista de cualquiera, Mariano intercambiaba con Luis mensajes, fuertes abrazos y llamadas perdidas de "pienso en ti". Mariano le brindaba su apoyo y el consuelo que no sabe proporcionarle a ningún otro español. Luis, por su parte, le guardaba la ausencia y el silencio hasta que, al mirarse al espejo redondo de su celda de Soto, fue consciente de que estaba más solo que el propio Mariano en una rueda de prensa de esas que se merienda cuando se le antoja. El desamor es el dolor más agudo que existe. La venganza se sirve en sobre vacío. Bárcenas vuelve a hacer el reparto y decide que, una vez más, cobrarán todos. Bárcenas, hoy, es el mismo Sansón descansando en el templo de los filisteos.

4 comentarios:

  1. A mí lo que me hace gracia de las declaraciones de Rajoy, es cuando se compara con Luis XIV de Francia. Cuando se pone en plan "El Estado soy yo". Si le atacan, atacan al Estado; si atacan al PP, atacan al Estado; si atacan sus recortes, atacan al Estado. Puñetero Estado XDD

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  2. Lo que está haciendo Mariano son maniobras orquestales en la oscuridad. No me quiero ni imaginar los contactos en todas direcciones que deben estar teniendo entre él y la Cospe para que todo quede en que este papel no es el original, este banco no da la información de sus asientos por las leyes de protección de datos o porque ya hace más de cinco años, y si no los hace, ya lo retrasaremos todo para que los haga, aquí hubo defecto de forma, allí vaya usted a saber qué recoveco legal contradictorio con no sé cuál otro... Y simultáneamente, tapando bocas con billetes de quinientos o amenazas de sacar a la luz tal o cual información. Vamos, que quedará todo diluido como un azucarillo, como siempre. Lo que es seguro es que no irán a hacer compañía a su amigo en Soto del Real.

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    1. Desde luego. Además, como están en activo, están aforados y son prácticamente inmunes a la acción de la justicia. Por eso no dimitirán. No son tontos.

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