martes, 9 de julio de 2013

Son pocos

El 83% de los españoles considera que los partidos políticos son la institución más corrompida y, a mí, me parecen pocos. El caso EREs acumula un centenar de imputados y, a mí, me parecen pocos. El PSOE e IU consideran que, si Rajoy no puede decir la verdad, tiene que irse y, a mí, me parecen pocos. El rescate de tanto choriceo nos ha costado ya ochocientos cincuenta euros por cabeza y, a mí, me parecen pocos. Más del 26% de la población de España es pobre y, a mí, me parecen pocos. La cifra de parados se eleva a seis millones, mientras un 10% de los consejeros en las 35 empresas más importantes del país son expolíticos y, a mí, me parecen pocos. El 25% de los que no pueden pagar la hipoteca, carece de ingresos por completo y, a mí, me parecen pocos. Un tercio de los afectados por la hipoteca asegura que, en algún momento, la cuota del préstamo ha supuesto el total de los ingresos familiares, y, a mí, me parecen pocos. La Policía Nacional detiene a cincuenta y ocho ciudadanos en Tarragona por fraude a la Seguridad Social y, a mí, me parecen pocos. Hoy, a España, le quedan dos años para empezara crecer y, a mí, me parecen pocos. Los españoles, después de lo antedicho y algo más, hemos llegado a la conclusión de que todos son culpables y, a mí, me parecen pocos.

Con la riqueza que se ha generado en este país durante décadas y con el desfalco que de ella se ha hecho durante décadas, a mí, todo me parece poco.

A mí, me gustaría vivir en una España en la que ese trabajo descansara en una cuenta común y no en las de unos pocos. Me gustaría verme representada por un Gobierno que partiera la pandereta en la mesa de Bruselas defendiendo los intereses de la nación. Me gustaría que cada uno de los cargos públicos que pagamos se hiciera cargo de su cargo con honestidad. Me gustaría que el esfuerzo de austeridad que hacen algunos fuera repartido entre todos. Me gustaría tener un Presidente del Gobierno que reconociera abiertamente lo que Bárcenas es y pudiera decir que merece estar en donde está después de devolver cada céntimo de euro. Me gustaría que mi voto y el de todos mis compañeros no fuera un acto de fe o de irresponsabilidad. Me gustaría que no hubiera un sólo hogar sin ingresos. Me gustaría que ningún niño tuviera que comer fuera de casa o dejar de comer. Me gustaría que no estuvieran sólo unos pocos saliendo de la crisis por la puerta de atrás.

Pero también me gustaría una cuenta en Suiza como la de Luis, un jaguar como el de Anita, un palacete como el de Iñaki, una casita como la de Espe, un trabajo como el de Letizia, unas vacaciones de seis meses, los ojos de Angelina Jolie, un pelo Pantene, una sonrisa de anuncio, que se callara Karmele, mandarlos a todos a por uvas, vivir a mi antojo, tres deseos y medio o seguir siendo inmortal hasta que se demuestre lo contrario. Y, aquí estoy, muriéndome de risa. Viendo pasar por la calle a un país que pretende organizar unos juegos olímpicos, el país de Eurovegas, el país de los futbolistas multimillonarios, el de las grandes efemérides, el de la Casa Real que vive por encima de nuestras posibilidades, el de las grandes fortunas, el de la corrupción y el fraude fiscal sin límite ni justicia y que no tiene dónde caerse ni tenerse en pie.

5 comentarios:

  1. Cuanta razón tienes. Yo añadiría un país en que los ciudadanos estuviesen representados y valorados cada día del año, un día cada cuatro años.

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  2. A mí me gustaría ver cómo los pisos deshabitados como consecuencia de toda esta locura inmobiliaria, a su vez consecuencia de la ilimitada voracidad de promotores avaros y concejales recalificadores, a su vez consecuencia de la permisividad infinita -a comisión, claro está- de esos alcaldes inmundos, presidentes y consejeros despreciables, diputados hijos de su santa madre, y judicatura vendida y rastrera, con rejas en las ventanas y funcionarios de prisiones en el portal, para acto seguido ver desfilar a toda esta patulea de chulos repugnantes para ocuparlos hasta que devolvieran hasta el último céntimo de todo lo robado durante treinta años en la gigantesca estafa que ha sido ese negocio mafioso. Una vez devuelto todo, seríamos el país más rico del mundo, y acto seguido el resto de países harían lo propio, cada uno con su tema. Y que no me digan que eso es inviable, porque me niego a aceptarlo. Sólo hace falta querer hacerlo. Nada tan sencillo como rastrear el dinero, que va dejando huella tras huella si no fuera por el blindaje de tanta ley mafiosa para ocultarlo. Y en lugar de leyes de protección de datos, leyes de obligatoriedad de demostrar de dónde viene y adónde va cada euro que pasa por cada mano.

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  3. Y una preguntita: ¿Qué instituciones piensa el 17% restante que son las más corrompidas? Porque sean las que sean, quizás no lo fueran si no existieran los anacrónicos partidos políticos, que son los que suministran los impresentables títeres que legislan de manera que todas esas instituciones puedan desarrollar y proteger sus corrupciones.

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    1. El 17% restante son los propios políticos, que lo niegan todo...;)

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  4. Antes los pisos se caerán de ruinosos que que los habiten familias honradas.

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