jueves, 26 de septiembre de 2013

Nada sirve para nada

Pocas cosas merecen la pena. De nada nos sirve manifestarnos, expresarnos o continuar en la lucha. Si acaso, para encajar algún golpe de más de camino a la nada. Estamos abocados a desaprender para desenseñar cómo hay que hacer las cosas porque, tal y como las hemos hecho siempre, no se están haciendo. O estamos condenados eternamente a vivir con lo que tenemos. 
 
Mariano vuelve a dejarse traicionar por el subconsciente y deja a España, una vez más, a la altura del betún barato. Podemos morirnos de rabia, de vergüenza o de pena, pero el caso es morir. Mariano Rajoy, el presidente del Gobierno de España, la máxima autoridad y representación del país ahora que Su Majestad se encuentra en boxes, concede una entrevista a la agencia norteamericana Bloomberg sin censurar ninguna cuestión, sin un guión de respuestas que leer, sin reflejos, con la rapidez mental de una ameba, a "pecho palomo". En un momento de la entrevista (el momento es lo de menos), la reportera le pregunta si se ha planteado la posibilidad de dimitir en caso de que llegase a demostrarse la financiación ilegal del PP. Y el señor Mariano Rajoy Brey es capaz de contestar con todo el timbre de voz y toda la fuerza acústica de las ondas que hubieron de rebotar por las cuatro paredes: "Hay cosas que no pueden demostrar"... (silencio).
 
A mí, sinceramente, me flaquean las rodillas. Se lo expongo como lo siento. El mundo entero ha sido conocedor de que el Presidente de España sabe que su partido fue financiado ilegalmente, que el país que preside le importa menos que una mierda en un zapato y que es un imbécil sin parangón. Por extensión, todos los españoles estamos hechos de la misma pasta: de corrupción, de pasividad y de ignorancia. Si esto fuera lo más grave, no me importaría cerrar este post con una nueva caricatura de Rajoy. Si no tuviera que admitir que España, con cuarenta y siete millones de habitantes, no tiene la fuerza suficiente para combatir esto.
 
A continuación, para coronar tan sublimes declaraciones y ejerciendo su cometido con la profesionalidad que se le supone, la Fiscalía Anticorrupción ha emitido un escrito en el que avisa de que el caso Bárcenas lleva todo el camino, largo y tortuoso, de disolverse en las turbias aguas de la justicia como un azucarillo en una taza de café con leche. Parece que estuvieran esperando a que Mariano se les fuera de madre para echarle el cerrojo a este asunto. A mí hoy no me quedan ganas para darle en las gafas. Yo esta noche tiro la boina al váter. No me queda cuerpo para acudir a la batalla armada con un palo. Me retiro al barracón.

1 comentario:

  1. Los jefes de Mariano, que son los mismos que el resto de supuestos representantes patrios y no patrios, lo tienen muy claro. Mientras haya fidelidad por parte de sus sicarios, hay protección, y si la fidelidad falla, se les barre del puesto, o de la vida si es necesario. La forma de proteger es tan sencilla como tener bien controlada a la otra parte de sus empleados, o sea, jueces y fiscales. Por si acaso falla la mecánica tan burda como eficaz del haz lo que quieras, pero que no se pueda probar. De ahí la seguridad de Mariano y del resto de títeres.

    Lo malo de todo esto es que ese sistema es inexpugnable por el conducto reglamentario. Y lo peor es que fuera de ese conducto sólo quedan dos vías, una de ellas desastrosa e indeseable, que es pasar de pelearnos entre forofos a matarnos entre forofos. Los jefes de Mariano y del resto, estarían encantados, y apuesto a que es su apuesta. La otra, nada sencilla pero sí viable si queremos, y perdón por la insistencia, es desconectar los dos cables por los que alimentan el forofismo y su negocio, urnas y mass media. Algo que todos y cada uno podemos ir haciendo sin permiso de nadie.

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