lunes, 2 de septiembre de 2013

Ser ciudadano o no serlo, he ahí la cuestión

Un domingo cualquiera del mes de agosto, un ciudadano cualquiera de los que toman café en el mismo bar que otro ciudadano cualquiera regresa a casa tras unas vacaciones de quince días y encuentra su piso precintado por la Guardia Civil tras un registro exhaustivo de todas sus pertenencias. Es sospechoso de colaborar con una banda de traficantes de drogas. Antes siquiera de poder abrir la boca, las fuerzas del orden han abierto su vida en canal sin dejar un centímetro de intimidad por olisquear. Ser un ciudadano cualquiera, presunto en todos los órdenes, no da derecho a delicadezas.

Otro gallo te canta por las mañanas si, en lugar de ser ciudadano, eres tesorero del partido en el Gobierno o ministro o presidente o la hija del rey de copas. En el caso Bárcenas o dónde está mi pasta y cada día la de más gente, antes de mirarle la letra del DNI, estaba avisado él y el país entero de lo que se le podía venir encima. Para cuando la justicia empezó a recoger pruebas, hasta el último mono de Gibraltar sabía que el tesorero atesoraba una sospechosa fortuna que le robaba el puesto al tío Amancio en la lista Forbes sin haber vendido una bata. Infalible y cuidadísima estrategia la del "ojo, que vamos, cárgate todo lo que no debamos ver". Así es como, a la prensa y a la mesa del juez que instruye el caso, ha llegado lo que Luis ha querido filtrar y algunas otras cosas de las que no son falsas porque le pilló la redada esquiando.

Entretanto, en Génova 13, los servicios de limpieza tenían orden expresa de hacer desaparecer hasta la última caca gaviotera y, el resto, de negar la mayor hasta sus últimas consecuencias. En mi pueblo, destruir «los efectos o los instrumentos de un delito para impedir su descubrimiento» es algo que se llama encubrimiento y está penado con hasta dos años de cárcel, según el Código Penal y según como te llames. Cuando, hace unos meses, la Audiencia Nacional solicitó que el PP aportase el libro de visitas para comprobar si los nombres que aparecen en la contabilidad B visitaron Génova 13 en las fechas en las que Bárcenas apuntó los donativos, el partido se excusó diciendo que había borrado ese fichero para cumplir con la ley de protección de datos. Cuando, hace unos días, el juez se dio cuenta de que no habían revisado los ordenadores de Luis y fueron a Génova a por ellos, Mariano, como Media Markt, les salió con que "yo no soy tonto". Si esto es admisible, que vuelva a brotar Temis de los manantiales del océano y lo flipe.

Mientras los votantes esperamos sólo a que los delitos prescriban y todo quede en nada, se puede alucinar con la transparencia con que el PP está conduciendo el asunto, tal y como siempre han prometido, o bien dejarse fascinar por la diligencia con que lo está tratando la justicia, siempre al servicio de unos pocos. No me digan ustedes que no se acuestan la mitad de los días con unas ganas incontenibles de meterse en política y, a continuación, atracar el Banco de España a cara descubierta y con la gaviota en el hombro como un pirata de interior. No hay mejor defensa en este país que salir en la tele a cuento de la diplomacia o de cualquier otra institución que no sea la penitenciaria.

Por todo esto y algo más, hay gente que afirma que la justicia en este país no funciona. A mí, me gustaría saber lo que hubiera hecho la justicia si soy yo, una ciudadana cualquiera, la que tiene 54 millones de euros repartidos por el mundo. Ahora, que si yo hubiera tenido 54 millones por ahí, me iban a ver el pelo. Para concluir con el caso de los 54 de Bárcenas, el único misterio que queda por resolver es por qué, cuando el juez Ruz le incautó el pasaporte para que no abandonara el país, éste no alegó que lo había destruido para cumplir con la ley de protección de datos.

2 comentarios:

  1. La ley de protección de datos es el mecanismo gracias al cual la transparencia se da únicamente en una dirección. Desde cada estamento se ve perfectamente lo que hay en los estamentos “inferiores”, pero es absolutamente imposible ver lo que hay en los estamentos “superiores”, que para eso se han blindado con ella.

    Entiéndase superiores e inferiores tal y como dicta el establishment, no como debería de ser, que es justo al revés.

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  2. No hace falta irse tan abajo... No sé si os acordais hace diez años cuando el partido de Jesús Gil, el GIL, conquistaba un ayuntamiento tras otro en la costa andaluza. Era todo un milagro. Allí pasaba de todo, se sabía, y no pasaba nada. Murió el "Don" Jesús y de repente el GIL se encontró ayuno de apoyos políticos y empezaron a denunciarlo los partidos mayoritarios hasta cargárselo. "Espontáneamente" surgió un montón de mi..... que "no se sabía" como había parado allí.

    PDATA: A la pobre Pantoja nadie la privó de hacer "el paseíllo" por los juzgados como sí se está salvando la "pobrecita" mujer de Bárcenas.

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