miércoles, 11 de septiembre de 2013

Y qué hacemos con la cara de gilipollas

Hoy se me ha quedado una cara de gilipollas que más me valdría haber acompañado con el resto del cuerpo y sus funciones. A mí, de vez en cuando me gusta hacerme la gilipollas. Hacerse el gilipollas debería ser considerado un arte, junto a la pintura, la escultura, el arte amatorio y el arte de la política. Hacerse el gilipollas es una fuente de información sin igual, amén de que refresca el estado de ánimo como no consigue ni conseguirá nunca ser y parecer el listillo de la clase. Por otra parte, cuando no se es demasiado inteligente, hacerse el gilipollas no suele resultar complicado, luego, todo son ventajas. Sin embargo, y no sabría explicar muy bien por qué, me revienta la boca del estómago que me tomen por gilipollas. Sé que resulta paradójico que me guste hacerme la gilipollas sin que me tomen por gilipollas. Quizá sea porque lo primero es una decisión personal y lo segundo una imposición y a mí, hay días, por muy gilipollas que resulte, en los que aún me apetece tener alguna decisión personal. Misterios del alma humana. Manías de gilipollas.

Me van a tener que perdonar la disertación, pero me está costando salir del estado de gilipollez en el que me dejan ciertas actitudes. Como les decía, mi cara de gilipollas de hoy es el espejo de un alma atormentada por lo que, día tras diada, nos está tocando aguantar a cuenta del convencimiento de unos pocos y la ignorancia profunda de otros. Andaba yo celebrando la diada tirada en el sofá de mi casa tomando una relajante taza de Mañocao calentico (a tu salud, Carmelo), cuando me alcanza una voz venida del más allá (del mismo centro de Barcelona para ser más exacta) a ilustrarme acerca de los orígenes de la bandera de Cataluña, que yo creía que era la del Reino de Aragón, y a poner el acento en el ridículo en el que me estaba dejando mi ignorancia por considerar nuestro el trapo. Lo que venía a defender mi interlocutor es que la fuente de la que brotó la bandera de las cuatro comunidades autónomas que en su día integraron la Corona de Aragón debió de ser la fuente mágica de Montjuic.

Al baño no llegaba, no les digo más. Y me lo he tenido que hacer encima de una madre que, la pobre, igual es hasta andaluza y poca culpa tiene de haber escolarizado a su hijo como manda la Constitución para que durante treinta años, si es que llegó a estudiar tanto tiempo, no haya aprendido más que mentiras, leyendas y mitos escritos y contados para llegar hasta donde estamos. Les aseguro que a mí este tema no solía quitarme ni un gramo de sueño, pero no sé que será de mí esta noche. Hasta hoy, solía considerar que, si alguien está convencido de lo que quiere con argumentos sólidos y fundamentados, por mí como si se tiran en cadena, ahora que la tienen hecha, desde el Cabo de Creus abajo para salir de España. Pero empezar la tarde en la consciencia de que la parte de mis impuestos que se destina a educación, una vez más, haya sido arrojada por la borda directamente al Mediterráneo me aflige en tal manera que me agilipolla. Y que, para más INRI, me espeten que la ignorancia es mía me termina de convencer de que, en cuanto tenga un rato, tengo que llamar a Montoro para decirle que lo que me retiene de la nómina no me lo retenga más que ya me lo administro yo.

Después de toda una vida vivida bajo el régimen de la Constitución, estoy bastante acostumbrada a que se me trate como a una gilipollas, pero sin que se note. El problema es que ahora ya me estoy empezando a dar cuenta, y eso no hay gilipollas que lo aguante. Por añadidura, antes los españoles sólo parecíamos gilipollas en el extranjero y, ahora, gracias a la labor política y ministerial, ya parecemos gilipollas dentro de España y entre los propios españoles porque hay unos pocos que no se reconocen ni españoles ni gilipollas. Yo no sé lo que pretende hacer el Gobierno central de este país si es que pretende hacer algo, pero a través de este post dejo constancia y doy fe de que yo no estoy dispuesta a pasar por esto. Porque están empezando a afectarme gravemente estas situaciones en que alguien me toma por gilipollas e, incapaz de razonar lo obvio, sólo pueda enmudecer al límite del infarto de miocardio por el impacto. Y yo no quiero morirme con esta cara de gilipollas que se me queda delante de un gilipollas integral. Me gustaría morirme con otra cara de gilipollas. Si es que se puede elegir.

Nota 1: He de apuntar que la discusión histórica continúa a las 21:30 habiendo dado comienzo a las cuatro de la tarde. Desde la capital de la diada me comunican que el Reino de Aragón era de los catalanes. Me voy a rendir o tendré que pasar la noche en urgencias.

Nota 2: Tengo que concluir y concluyo que no se puede razonar con ciertas personas. En cuanto me ha salido con que la guerra de "secesión" (cagada) fue moralmente ganada por los catalanes que querían ver su tierra libre de castellanos, no he podido continuar. La mala gana ya no me lo permite.

5 comentarios:

  1. Un diálogo que ni Groucho Marx!!! Y con la razón por delante y el máximo respeto (no te enfades)
    Te recomiendo este monólogo de Tip y Coll para quitarte la cara de gilipollas que se te pone al vivir en este país:

    http://www.youtube.com/watch?v=qHqDpUpbpJI

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  2. ¡Genial, María!

    Como hace más de treinta años se me puso cara de gilipollas por vivir en Madrid, el asunto de los catalanes no me aumenta el careto. Y como es imposible hacerles razonar que les han engañado durante treinta años, si dicen, que dizan, mientras no hazan... Y en el momento que quieran hacer, pues se les dice que nones, y a otra cosa mariposa, sin gastar saliva.

    De todas formas, la culpa la tenemos todos, por supuesto. Si una vez visto el truco de exprimir ora PP, ora P$ó€, aprovechándose del forofismo irredento al que nos venimos sometiendo nosotros mismos, no hubiéramos ido más a dar permiso en las urnas a semejantes trileros, la situación sería muy distinta.

    Al menos hoy no me ha aumentado la cara de gilipollas, porque me acabo de enterar de que Madrid no se presentará para los JJOO del 2024. Ahora sólo queda que Adelson cambie Eurovegas por Japovegas y se lleve su engendro a Tokio. Entonces algo de cara de gilipollas se me quitaría.

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  3. En este país es poner la tele y se le pone a uno cara de gilipollas, sobretodo con el telediario.
    Nos llevan vendiendo la moto toda la vida y así seguirá por los siglos de los siglos.

    Aprovecho para dejarles una visión gráfica de Madrid 2020:

    http://marbcn2510.blogspot.com.es/2013/09/madrid-2020.html

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  4. Vosotros seguid sin entender nada, que nosotros nos vamos ;)
    Adeu Espanya!! :-D

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  5. Pues ya estais tardando, cenutrios!! Iros pero carrasca abajo!

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