miércoles, 23 de octubre de 2013

Señor Montoro, la gente sí quiere ir al cine

Hoy es el tercer día de la Fiesta del cine en tres mil pantallas de toda España. Las filas a la entrada de las salas no tienen fin. La afluencia masiva para ver una película a dos euros con noventa céntimos ha excedido cualquier expectativa y ha traído de vuelta las palabras del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de hace unos días cuando afirmaba que la gente ya no va al cine por la baja calidad de las películas y no por la subida de precios, en buena parte, obligada por la de impuestos.
 
Efectivamente, señor Montoro, ahí lo tiene; la gente no va al cine por lo mismo que hay días en que la gente no come, porque tanto el cine como la cocina han dejado de ser lo que eran. La gente tampoco trabaja porque el trabajo es una mierda y porque, entre usted y yo, señor Montoro, levantarse a las seis de la mañana a la gente no le va bien; le va mucho mejor que la echen de casa por no pagar la hipoteca y fregoteo que se evita. Por eso, también hay gente que cierra sus empresas porque hay otra gente, en bandadas de seis millones actualmente, que no quiere trabajar. La gente a lo que aspira en la vida es a defraudar al INAEM y a la Seguridad Social, a poder ser, y cobrar subsidios que no le corresponden para malgastárselos por ahí y vivir a cuenta de lo público, como ustedes. La gente ha dejado de ahorrar, pero no porque sus sueldos hayan disminuido, como usted bien sabe, sino porque la gente ha decidido que los banqueros son todos una panda de chorizos a los que no se puede confiar un euro. La gente, por no querer, no quiere ni saber lo que quiere. Hay gente incluso que emigra por el puro gusto de cruzar un océano y perder de vista este país que ustedes, tan diligentemente, han hundido en la miseria. La gente, en general, se ha vuelto tan exigente que ni siquiera la labor de este Gobierno le parece del todo bien después de haberlo elegido. A la gente, se le saca de la crisis sin que se entere y se vuelve de lo más inconformista.
 
Pero es que, señor Montoro, hay gente para todo. Ustedes, sin ir más lejos, a la gente le parecen una calamidad de Gobierno, un conjunto de ministros nefasto, una banda de gobernantes mediocres. La gente considera, fíjese, que la mayor desgracia de España ha sido que hayan coincidido en el tiempo la situación de crisis actual con un Gobierno tan deplorable. Hay gente, señor Montoro, mucha gente que está lamentando cada día de estos cuatro años haberles prestado su voto, haber depositado su confianza en ustedes, haberles proporcionado la silla y el sueldo que les procura esa vida tan regalada, tanto, que ahora nada podemos hacer por arrebatársela. La gente no entiende que, recuperándose la economía al ritmo que ustedes anuncian, sigan aplicándose recortes a su ya suficientemente recortada economía. La gente no entiende que no se le invite a la fiesta del fin de la crisis que sólo ustedes celebran. La gente, señor Montoro, sigue teniendo necesidades que ni usted, ni incluso yo, podemos imaginar.
 
Y, por eso, la gente no va al cine, señor Montoro, porque usted es un inepto y el resto de los políticos que con usted ocupan la primera fila no le aventajan en mucho. Pero es mucho más noble (de más alta cuna, quiero decir) afirmar que es la industria del cine la que no sabe hacer cine que reconocer que es el Gobierno el que se ha equivocado de principio a fin en el arte de empobrecer al vulgo.

1 comentario:

  1. Sin discrepar ni un ápice de tus alegaciones a Montoro y sus secuaces, y sin entrar a valorar las razones de la disminución de afluencia al cine del personal, sí te comento las razones de mi particular ausencia de las salas cinematográficas desde hace la tiiiiiira de años: el cine es al arte lo mismo que el fútbol al deporte desde la entrada a saco de la televisión en ambos sectores. Es decir, lo mismo que la política a la honestidad y a la inteligencia. Si alguien encuentra alguna relación en alguno de los tres casos, que por favor, la exponga.

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