miércoles, 9 de octubre de 2013

Somos tontos

Los españoles no entendemos nada. No lo digo yo, lo dice la OCDE, que para eso está, para comunicarnos que somos tontos de capirote antes de que sea demasiado tarde. Seguramente por eso, porque somos tontos de baba, nos merecemos todo lo que nos pasa. Es la única intención que le veo a un estudio como éste en tiempos como éstos, la de explicar el nivel de desgracia en función de la capacidad intelectual de la población. Los españoles, según el informe PIACC, sólo somos más listos que los italianos para comprender lo escrito y más tontos que nadie para descifrar las matemáticas. Un español medio (medio tonto, se entiende) en edad laboral se pierde en un texto de profundidad y riqueza como puede ser el Quijote. A priori, se revela absurdo y misterioso que un español no sea capaz de interpretar el Quijote y que fuera justamente un español quien lo escribiera, pero, oh, mis atontados lectores, por eso precisamente hemos salido tontos del laboratorio, porque no lo podemos entender.

Ni qué decir tiene que, si el español medio se desorienta en los insondables abismos de la palabra escrita en su lengua madre, sería de tontos pedirle que se sumerja en las profundidades ideológicas del dos más dos. Las matemáticas son al español medio lo que las peras al olmo, grandes desconocidas. Bajo este prisma y si no fuéramos tontos perdidos, se entiende que la cuenta de déficit del año pasado le diera al Gobierno un 7,1% y que, cuando Europa le advirtió de que no había contado las ayudas a la banca, Mariano contestara que, en ese caso, la cifra ascendía a un 7,1%. Ni supimos hacer la cuenta ni entendimos la correción. Es lo que tiene ser tontos del culo.

Por si no fuera bastante el complejo de Pocoyó que acarreamos los españoles medios, llega la OCDE a corroborar que, efectivamente, no valemos para hacer puñetas. Nos clavan el cartel de tontos en toda la frente y nos dejan cara de lo mismo. Una ya no puede sentirse más española que tonta o viceversa porque éstos han dado en ser conceptos sinónimos gracias a la inestimable labor de la citada Organización para el Desarrollo, que, al tiempo que nos llama tontos, nos despoja de la capacidad de elegir.  Si acaso, puesta a ser española y tonta, podría escoger entre ser tonta del culo o tonta del bote, como la infanta, que tonta, tonta; mierda, mierda. En resolver bien esta elección es en donde radica el éxito del mayor idiota. Mientras nuestras cárceles están llenas de deficientes mentales incapaces de distinguir el buen del malvivir, por la calle corren tesoreros, infantas, banqueros, políticos y otros corruptos perdonados porque no saben lo que hacen. Los primeros, pillados por tontos. Los segundos, absueltos por tontos.

Puede que no seamos muy listos, pero, al final, hasta el más tonto se ha dado cuenta de que, entre los españoles, siempre ha habido clases de tontos. Estamos los tontos que pagamos el pato sin enterarnos y los que lo cobran pero, como no se enteraron, se van sin pagar. Es decir, que España es un país que se divide entre tontos pobres y pobres tontos. Pues, dirá la OCDE lo que le salga del informe, pero, a mí, me parece que lo importante lo entendemos bastante a nuestro pesar.

3 comentarios:

  1. Y como somos tontos y ni nos enteramos de las cifras, el FMI aprovecha la ocasión para pedir que nos bajemos los sueldos un 10 %. Así que ni puñetero caso, que aquí no sabemos lo que son esos dos ceritos con un palo inclinado en medio.

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  2. Realmente bueno. Como español medio, me ha costado comprenderlo, pero me ha gustado. Escribes muy bien.

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