miércoles, 13 de noviembre de 2013

Basura

Hay veces en la vida en las que hay que trabajar. Y otras, pues que no. Ana Botella es de las que rara vez se encuentra con las primeras de estas veces. Si el año pasado, con cinco cadáveres de cuerpo presente, se marchó de vacaciones a Portugal como si la cosa no fuera con ella, este año, que la cosa no va con ella, es bien capaz de marcharse de rositas dejando la calle sin barrer. Bastante ha hecho que, sin tener por qué, se ha molestado en aclarar que las toneladas de basura que alfombran Madrid no son asunto de su alcaldesa, del mismo modo que el reguero de miseria que arrastra a España no es asunto de su Gobierno. Y, al que le pique, que se rasque las pulgas. Porque no se puede esperar de quien no es capaz de asumir ni sus propias responsabilidades que asuma las ajenas por mucho que éstas afecten directamente la parcela de lo que es competencia suya.

Después de diez días de huelga, el olor de la basura de Madrid llega hasta Alemania y a Ana Botella le importa tanto el hedor que desprendemos como la imagen que dimos cuando se presentó en Buenos Aires queriendo hablar en inglés. Esta mujer se ha propuesto, sin que nadie se lo pida, deleitar todos nuestros sentidos. Con respecto a lo que se publica hoy en algún periódico extranjero, yo creo que los alemanes tenían poco que decir, sobretodo, viendo esa cara que tiene la Merkel como de llevar un huevo podrido en el bolsillo, y porque a los españoles nos importa ese mismo huevo lo que opinen los germanos de nuestro país. Con respecto a lo que aquí se nos queda, lo que a los españoles nos inquieta es no ver respuesta de ningún tipo al pago puntual de nuestros impuestos. Porque esta estampa del país como una papelera volcada empieza a resultar ya un poquito cansina. Los trabajadores de la empresa encargada de retirar los residuos de la capital, de huelga, peleándose sus lentejas, como Dios manda y como debe ser, pero otra vez; los cargos públicos encargados de mirar por la salud pública de los ciudadanos, pasando, otra vez, de largo; los españoles, pagando, otra vez, el pato; y la alcaldesa, con esos pelos, que, como la mierda acumulada, no van con el cargo.
 
Me voy a evitar señalar las similitudes, evidentes por primera vez en seis años, entre la calle y el Gobierno. Y sí apuntaré que ésta es la muestra de que, en tanto que unos creen que nos sacan de la crisis, al resto nos sigue subiendo hasta la luz al final del túnel. Y, fíjense, que, a propósito de todo esto y con todo lo que nos han dado que criticar las privatizaciones, a mí, hay días en que me parece que hemos privatizado poco. Porque hemos contratado gestores privados para retirar la basura y cosas así y, sin embargo, hemos mantenido alcaldes y políticos pagados directamente de lo público que ni se retiran ni retiramos. Y, así, mientras Génova 13 aparenta seguir limpia por fuera; por dentro, alcaldes, ministros, presidentes y demás componentes de la derecha se encuentran en posición de empezar a sentirse, y cito textualmente a mi buena amiga Cándida, como un cerdo a la izquierda.

1 comentario:

  1. Cuando la administración de la res pública está tan metida en la mierda, llega un momento en el que a la fuerza tiene que rebosar. Y rebosa por todas partes. Es entonces cuando nos damos cuenta -o no- de las contradicciones que hemos creado y mantenido durante décadas, sin querer verlas mientras hubiera recorrido para huir por delante.

    Resulta que si se cumplen unos servicios mínimos razonables en una huelga de limpieza, lo mismo ni se nota, y claro, no tiene efecto. Así que hay que volcar contenedores y papeleras para que se cabree el sector turístico, los comerciantes y los viandantes. La pregunta es: ¿estaba sobredimensionada la estructura de las empresas adjudicatarias, aprovechan las rebajas en los despidos para poder ofrecer descuentos del cuarenta por ciento en las próximas licitaciones, o ambas cosas?

    Por otra parte, la Carrera de San Jerónimo y la calle Génova, impolutas. ¿No es demasiado descaro?

    La izquierda y la derecha, son las dos de derechas, pero ninguna es diestra, y las dos son siniestras.

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