viernes, 1 de noviembre de 2013

Historias de la Historia

Teniendo en cuenta que hoy es día de todos los Santos, no ha sido tan de asustar que, con la primera luz del día, se nos haya aparecido a todos los españoles San Mariano Rajoy Brey en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia. La RAH presenta tres nuevas entregas de su obra magna e incluye en ella a nuestro actual presidente antes de que pase, o no, a la Historia. En las cinco columnas que le dedica, nos descubre a un nuevo Mariano que ha resuelto con una diligencia sin precedentes los pequeños problemas que han ido surgiendo en el país durante su intachable trayectoria política. Del mismo modo que un candidato sin méritos para un puesto de trabajo serio adorna su curriculum vitae con conocimientos de idiomas y ofimática de los que carece por completo, la entrada biográfica de Mariano Rajoy en la historia académica ha tratado de ser antes la hagiografía novelada de un presidente que nadie conoce que el relato fiel de la cruda realidad.
 
Así, Mariano pasará a los anales como un hombre amante de la lectura, sin entenderse su propia letra, y un apasionado de los deportes, como atestiguan sus veraniegos trotes de dos tardes por los prados gallegos en el mes de agosto. Por lo demás, la biografía de Mariano, más que una suma de méritos es una resta de desméritos. No aparece en ella ni sombra del rescate de la banca, de su récord de parados, de los ajustes en sanidad, pensiones o educación, de la trama Gürtel o de su intercambio de llamadas y mensajes con su entrañable amigo Luis. Han recortado tanto el curriculum de Rajoy que casi consiguen borrarle hasta la miopía. Vamos, que llegan a frotar un poco más las manchas de nuestro presidente y nos lo dejan a rayas.
 
La rectificación histórica ejecutada por los académicos se ha convertido en un salvavidas de personajes pasados y presentes que aprovecha la fecha en que se publican sus tres últimos volúmenes para incluir entradas tan huecas como buñuelos de viento, lo cual, para retratar a un presidente que lo mejor que ha hecho ha sido vender humo, no parece inapropiado. A resultas de lo dicho, y sin entrar en otros capítulos del mismo ejemplar que hacen llorar de igual manera, el retrato sin mácula de Mariano Rajoy en tiempo real no puede resultar más irreal. Mariano irrumpe en un Diccionario cuyo supuesto rigor nos cuesta a los españoles siete millones de euros y, al igual que en los retratos de reyes, la estampa es la de un Mariano más guapo que el que cualquiera de nosotros recordará nunca. En un intento académico por limpiar, fijar y dar esplendor, Elena San Román, la historiadora encargada de maquear la figura de Mariano, ha dibujado un perfil de nuestro presidente tan inmaculado que más que añadir una entrada histórica ha convertido el tomo en un divertidísimo volumen de historias de "Ariel" y de hoy. Ideales para pasar el rato.

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