martes, 19 de noviembre de 2013

Ley de ¿Seguridad Ciudadana?

Cuando salgo de casa y vuelvo la esquina del edificio, me suele sorprender un golpe de cierzo que me corta la respiración. Sé que siempre es así, que el viento gana velocidad en la avenida principal, pero siempre me sorprende. No tengo pulmones para gestionar la llegada de todo el aire de golpe. Igual que yo, la sociedad española lleva dos años tratando de respirar ese bofetón de aire que sorprende a la vuelta de la esquina y que no está capacitada para inspirar en dosis tan altas. Sueldos, sobresueldos, donaciones, desaparición de pruebas, finiquitos en diferido, mensajes de la presidencia con su imputadísimo tesorero, privatizaciones de lo más sospechoso... Es tanto de un solo golpe que atonta.

En cualquier otro rincón del mundo, un presidente de Gobierno, ministro, yerno, tesorero o edil de este calibre español hubiera perdido el cargo al primer bufido. En este país, todo pasa dejando una vergonzosa sensación de impunidad flotando en ese mismo aire de corrupción que solivianta a propios y a extraños. Mientras nosotros tragamos polvo a bocanadas revolviéndonos contra corriente, la prensa internacional hace meses que se pregunta hasta dónde aguantarán nuestros pulmones viendo cómo nuestro presidente, para quien la corrupción es "su única piedra de molino", sigue compareciendo sólo ante quienes todavía lo aplauden para poder enorgullecerse de sus imaginarios éxitos al cumplir su segundo año en la Moncloa.

El Gobierno nos ha ido suministrando sobredosis de aire sucio a diario tomándonos no sólo por idiotas sino por idiotas sumisos y manejables. Para mejor regodearse en sus logros exclusivamente personales, hoy nos sopla una nueva Ley, que tiene el valor de denominar "de Seguridad Ciudadana", y que viene a ser la mordaza de los que se atreven a protestar. Parece ser que, apabilados por esa ráfaga de injusticias que nos abordaba de una forma irrespirable, nos hemos echado a la calle a condenar auténticas tonterías. Que nos bajaran el sueldo, que nos dejaran sin trabajo o sin casa, que las grandes fuerzas del país: el Gobierno, la oposición o la familia Real nos metieran la mano en la caja al descuido, que las fuerzas del orden nos molieran a palos cuando clamábamos por esas otras insensateces... Ya estaba tardando el Gobierno en poner un poco de orden y, de paso, aprovechar para nutrir las arcas.

El Consejo de Ministros aprobará este viernes el anteproyecto de la Ley de Seguridad Ciudadana: un texto redactado en paralelo a la reforma del Código Penal con el que el Gobierno quiere acabar con las protestas ciudadanas, la grabación de excesos policiales y otras realidades que restan credibilidad al Ejecutivo, a sus recortes y a la Marca España. Las multas por tratar de interrumpir las tropelías de la autoridad con nuestros llantos de plañidera oscilarán entre los 30.000 y los 600.000 euros.

Españoles, la democracia ha muerto. 

1 comentario:

  1. Creo que no es exacto eso de que la democracia ha muerto, porque no ha nacido todavía. Lo malo es que pasan los años, los lustros y las décadas y seguimos sacando las entradas cada cuatro años para ver el esperpento que nos van ofreciendo. Cada vez es más zafio, y ya ni siquiera ensayan. Aprovechando la credulidad abaratan costes y maximizan beneficios. ¿Que se les ve el plumero? No importa, no hay problema, si algo saben hacer, además de obedecer el dictado de sus dueños y legislar a su favor, es pedir blindaje a cambio. ¿Que acampan frente al Congreso de los Diputados? No pasa nada, hacemos unas obritas que duren dos años y con esa excusa lo vallamos todo en cien metros a la redonda. ¿Que se acaban las obras? Pues nada, multa de hasta 600.000 € al que se le ocurra remolonear por allí con intenciones sospechosas. En fin, que mientras sigamos haciendo cola ante las urnas, les seguiremos facilitando la labor.

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